Colombia

La carne dispara la inflación: lomo fino lidera alzas y Gobierno busca frenar presión sobre los hogares

El más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) confirmó lo que ya venían sintiendo millones de familias en sus bolsillos: la carne de res se convirtió en uno de los principales motores de la inflación en enero de 2026. Con una variación anual del 11,73%, este alimento básico no solo superó ampliamente el índice general —que se ubicó en 5,35%—, sino que consolidó su papel como uno de los productos con mayor presión sobre la canasta familiar.

El dato mensual tampoco pasó desapercibido. La inflación de enero registró una variación de 1,18%, la cuarta más alta para un primer mes del año en lo que va del siglo. Dentro de ese resultado, la carne de res y sus derivados tuvieron un incremento mensual de 2,55% frente a diciembre, convirtiéndose en la primera subclase del grupo de alimentos con mayor incidencia y aportando 28 puntos básicos al dato total.

El encarecimiento se evidencia con claridad en los distintos cortes. El lomo fino encabezó las alzas, al pasar de $40.516 a $47.543 en un año. Las chatas subieron de $34.943 a $40.586; la cadera, de $28.323 a $32.703; la sobrebarriga, de $24.911 a $27.844; y la costilla, de $19.574 a $21.455. En términos prácticos, el valor promedio de la carne de res pasó de $29.653 a $34.026 en los últimos 12 meses, un incremento que golpea de forma directa el consumo cotidiano.

El impacto trasciende los hogares. Restaurantes y negocios de comidas preparadas han debido trasladar el mayor costo de los insumos al precio final, encareciendo la alimentación fuera del hogar. El caso de las chatas es ilustrativo: una porción de 250 gramos pasó de $8.736 a $10.147, reflejando un aumento interanual de 13,9%. Esta dinámica crea un efecto en cadena que amplifica la percepción de encarecimiento generalizado.

Tras la publicación de las cifras, el presidente Gustavo Petro descartó que el repunte inflacionario esté relacionado con el aumento del salario mínimo y lo atribuyó al comportamiento de productos específicos como la carne y el café. Según el mandatario, factores externos —en especial los precios internacionales— han influido en el mercado interno, presionando el valor de bienes estratégicos.

Desde una perspectiva económica, el argumento plantea un debate relevante. El auge de las exportaciones puede incentivar mejores precios para el productor, pero también tensionar el abastecimiento interno si no existen mecanismos de equilibrio. En ese sentido, el llamado del presidente al Ministerio de Agricultura para trabajar de manera articulada con el gremio ganadero apunta a definir criterios claros de exportación que consideren calidades, regiones productoras y uso del suelo, con el fin de evitar desajustes en el mercado local.

La discusión de fondo gira en torno a cómo compatibilizar la competitividad internacional del sector ganadero con la estabilidad de precios para el consumidor nacional. La carne de res no es un bien de lujo en Colombia; forma parte central de la dieta y tiene un peso significativo en la canasta básica. Su encarecimiento impacta con mayor fuerza a los hogares de ingresos medios y bajos, donde la proporción del gasto en alimentos es más alta.

El desafío para el Gobierno será traducir el diagnóstico en acciones concretas que no distorsionen el mercado ni afecten la producción. Cualquier intervención debe equilibrar incentivos al productor, estabilidad para el consumidor y coherencia con la política comercial.

Por ahora, las cifras del Dane dejan una señal clara: la inflación de enero tuvo un protagonista definido y estuvo en la mesa de los colombianos. El comportamiento de la carne en los próximos meses será determinante para medir si el repunte fue coyuntural o si se consolida como una presión estructural sobre el costo de vida en 2026.

#CANAL CORDOBA

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