Córdoba

Lorica colapsa por obras inconclusas: caos vial golpea economía y turismo en plena Semana Santa

La movilidad en Santa Cruz de Lorica atraviesa uno de sus momentos más críticos en los últimos años. Lo que debería ser un corredor estratégico para la conexión con destinos turísticos del Caribe se ha convertido en un punto de congestión permanente, marcado por obras inconclusas, desorden vial y crecientes pérdidas económicas. En el centro de la controversia está el Instituto Nacional de Vías, señalado por incumplimientos en la ejecución de los trabajos.

El alcalde Carlos Mario Manzur ha elevado su voz ante lo que considera una situación insostenible. Sus denuncias apuntan a retrasos prolongados en una obra que, tras más de cuatro meses, no muestra avances significativos. El punto más crítico se concentra en la salida hacia San Antero y Coveñas, donde los conductores deben enfrentar trancones de hasta dos horas para recorrer apenas unos kilómetros.

Este escenario no solo refleja un problema de infraestructura, sino una falla en la planificación y ejecución de proyectos públicos. En plena temporada de Semana Santa, cuando el flujo vehicular aumenta considerablemente, la falta de soluciones oportunas evidencia una desconexión entre las necesidades del territorio y la capacidad de respuesta institucional.

El impacto económico es inmediato y profundo. Comerciantes reportan una disminución en las ventas debido a la dificultad de acceso, mientras transportadores enfrentan sobrecostos derivados del tiempo perdido y el desgaste vehicular. A esto se suma la afectación al turismo, uno de los motores clave de la región, que depende en gran medida de la conectividad con municipios costeros como San Antero y Coveñas.

La situación también pone en evidencia un problema estructural en la gestión de la infraestructura vial en Colombia: la falta de seguimiento riguroso a los contratos y la ausencia de mecanismos eficaces para garantizar su cumplimiento. Aunque el mandatario local ha hecho un llamado directo a la ministra de Transporte y a la dirección de Invías, la comunidad sigue sin respuestas concretas.

Más allá de la coyuntura, lo que ocurre en Lorica es un reflejo de cómo las fallas en la ejecución de obras públicas pueden desencadenar efectos en cadena sobre la economía, la calidad de vida y la percepción institucional. La vía no es solo un tramo de asfalto; es una arteria que conecta oportunidades, dinamiza el comercio y sostiene el turismo.

En este contexto, la urgencia de una intervención efectiva no admite más dilaciones. La recuperación de la transitabilidad en este corredor no solo aliviaría el caos actual, sino que enviaría un mensaje claro sobre la capacidad del Estado para responder a las necesidades de las regiones. Mientras tanto, los loriqueros continúan atrapados en un embotellamiento que va más allá del tráfico: es el reflejo de una gestión pública que no logra avanzar al ritmo que el país necesita.

#CANAL CORDOBA

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba