Colombia

Menos lluvias, pero más riesgos: la calma climática aún no llega del todo al país

Aunque los reportes meteorológicos más recientes indican una disminución paulatina de las precipitaciones en varias regiones del país, las autoridades insisten en que el escenario sigue siendo de alto riesgo. La reducción de las lluvias no significa el fin de la emergencia, sino una fase delicada en la que persisten amenazas latentes como crecientes súbitas, deslizamientos de tierra e inundaciones localizadas, especialmente en zonas históricamente vulnerables.

Los organismos de monitoreo climático y gestión del riesgo han sido claros: los suelos continúan saturados tras varios días de lluvias intensas, lo que eleva la probabilidad de emergencias incluso con precipitaciones intermitentes o moderadas. En regiones ribereñas y áreas de ladera, esta condición convierte cualquier nuevo episodio de lluvia en un factor detonante de tragedias.

La aparente estabilización del clima puede generar una falsa sensación de seguridad en la población, un riesgo que las autoridades buscan evitar manteniendo activas las alertas preventivas. La experiencia reciente demuestra que muchos de los desastres más graves ocurren precisamente cuando las lluvias disminuyen, pero los terrenos aún no recuperan su capacidad de absorción ni los ríos retornan a niveles seguros.

En este contexto, los llamados oficiales apuntan a la prevención y la vigilancia permanente. No se descartan lluvias aisladas a lo largo del día, por lo que el monitoreo debe continuar, especialmente en comunidades asentadas en márgenes de ríos, quebradas y zonas inestables. La recomendación es clara: mantenerse informados únicamente a través de canales oficiales, evitar el tránsito por sectores de alto riesgo y reportar de inmediato cualquier señal de emergencia a las autoridades locales.

Este momento de transición climática pone nuevamente sobre la mesa un debate estructural: la fragilidad del territorio frente a eventos naturales recurrentes y la necesidad de fortalecer la cultura de la prevención. La reducción de las lluvias es una noticia alentadora, pero no suficiente para bajar la guardia. La verdadera emergencia no termina cuando deja de llover, sino cuando el territorio logra estabilizarse y las comunidades recuperan condiciones mínimas de seguridad.

Mientras tanto, los consejos municipales y departamentales de gestión del riesgo continúan en alerta, conscientes de que las próximas horas serán determinantes para evitar nuevas afectaciones. El mensaje es uno solo: menos lluvia no significa menos peligro, y la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para proteger vidas.

#CANAL CORDOBA

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