Montería bajo el agua: evacuación preventiva en El Dorado evidencia la magnitud de la emergencia invernal en Córdoba

La emergencia invernal en Montería entró en una fase crítica durante la noche del viernes, cuando las autoridades ordenaron la evacuación preventiva del barrio El Dorado ante el ingreso del agua a varias viviendas. La decisión se tomó como medida de protección para salvaguardar la vida de los habitantes, en medio del avance de las inundaciones que mantienen a la capital cordobesa en máxima alerta.
Córdoba se ha convertido en el departamento más golpeado por el fuerte frente frío que atraviesa el país, fenómeno que ha intensificado las lluvias, saturado los suelos y elevado de manera preocupante los niveles de ríos y canales. En Montería, el impacto es cada vez más visible: calles convertidas en corrientes de agua, barrios anegados y familias obligadas a abandonar sus hogares en cuestión de horas.
Las imágenes registradas en El Dorado reflejan la crudeza de la situación. Familias enteras salieron apresuradamente de sus casas, cargando colchones, electrodomésticos y algunos enseres básicos, en un intento desesperado por proteger lo poco que les queda. El agua, que comenzó filtrándose de manera lenta, terminó desbordándose por calles y patios, haciendo imposible la permanencia en las viviendas.
La evacuación provocó además un colapso vial en sectores aledaños, debido al alto flujo de personas que buscaban ponerse a salvo o trasladar pertenencias hacia zonas más altas. Esta congestión ha dificultado la movilidad de los organismos de socorro y de los equipos de atención de emergencias, que trabajan contrarreloj para responder a los llamados de auxilio en distintos puntos de la ciudad.
Las autoridades locales reiteraron el llamado a la calma y a la corresponsabilidad ciudadana, insistiendo en la importancia de acatar las recomendaciones de los organismos de socorro. En especial, pidieron evitar el tránsito por zonas inundadas, no exponerse a corrientes de agua y facilitar las labores de evacuación y atención humanitaria.
Mientras se activan los planes de contingencia y se habilitan albergues temporales para las familias afectadas, la situación sigue siendo incierta. Los pronósticos climáticos no son alentadores y el riesgo de nuevas inundaciones persiste, lo que mantiene en vilo a miles de monterianos. La emergencia en El Dorado no solo evidencia la fuerza del fenómeno climático, sino también la fragilidad de amplios sectores urbanos frente a eventos extremos, reabriendo el debate sobre la necesidad de soluciones estructurales que permitan a la ciudad enfrentar con mayor resiliencia las temporadas invernales que, año tras año, golpean con mayor intensidad.
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