Montería bajo el agua: la emergencia invernal pone a prueba la capacidad de respuesta del Gobierno local

Las lluvias persistentes han alterado de forma dramática la rutina de decenas de familias en Montería. Calles convertidas en canales improvisados, viviendas con daños estructurales y comunidades enteras sumidas en la incertidumbre componen el panorama que hoy enfrenta la capital cordobesa, golpeada con fuerza por una temporada invernal que no da tregua. Ante la magnitud de la emergencia, el alcalde Hugo Kerguelén García tomó el mando y activó un plan de acción integral tras liderar un Consejo de Gobierno extraordinario, con el objetivo de responder de manera inmediata a la crisis.
Desde las primeras horas del día, equipos de la Secretaría de Gobierno y de la Oficina de Gestión Integral del Río y Atención del Riesgo y Desastres se desplegaron en territorio para caracterizar a las familias damnificadas, evaluar los daños y priorizar las necesidades más urgentes. El trabajo de campo se ha concentrado especialmente en zonas rurales y corregimientos como Santa Lucía, Las Palomas, Leticia, Martinica y Guasimal, sectores donde el aumento del nivel del agua amenaza viviendas, vías de acceso y medios de subsistencia.
El plan de choque anunciado por la administración municipal contempla el uso de maquinaria amarilla para recuperar vías y puentes comprometidos, así como la limpieza de canales y drenajes con el fin de reducir el riesgo de nuevos desbordamientos. Estas acciones buscan no solo restablecer la movilidad, sino también prevenir un agravamiento de la emergencia en caso de que las lluvias continúen, como lo advierten los pronósticos climáticos.
La respuesta institucional no se limita a la infraestructura. La Alcaldía activó la oferta de servicios de salud para prevenir enfermedades asociadas a las inundaciones, como infecciones respiratorias, afecciones gastrointestinales y enfermedades transmitidas por vectores. A esto se suma el acompañamiento económico y social a las familias que han perdido enseres, cultivos o fuentes de ingreso, una medida clave para evitar que la emergencia se traduzca en una crisis humanitaria de mayor alcance.
“Montería no le da la espalda a su gente en los momentos difíciles”, afirmó el alcalde Kerguelén, al confirmar que el monitoreo será permanente y que la atención se intensificará conforme evolucione la situación. El mandatario recalcó que la coordinación entre dependencias será fundamental para garantizar una respuesta eficaz y sostenida.
En paralelo, la administración municipal mantiene habilitado el centro de acopio en Centro Verde, desde donde se canaliza la ayuda humanitaria, e hizo un llamado a la solidaridad ciudadana. En una ciudad históricamente vulnerable a las crecientes y al impacto del cambio climático, la emergencia actual vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer la prevención, la planificación territorial y la inversión en infraestructura resiliente.
Mientras el agua sigue marcando el ritmo de los días y las noches, Montería enfrenta una prueba que va más allá de la coyuntura climática: demostrar que la respuesta institucional y el respaldo comunitario pueden convertirse en un dique frente a la adversidad.
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