Montería le apuesta al deporte como motor de desarrollo: obras para los Juegos Nacionales 2027 avanzan con enfoque social y económico

La carrera de Montería hacia los Juegos Nacionales 2027 no solo se mide en cronogramas de obra, sino en la ambición de transformar el territorio a través del deporte. La reciente inspección liderada por el alcalde Hugo Kerguelén García y la ministra del Deporte, Patricia Duque, a escenarios clave como el Coliseo de Combate y la pista de patinaje confirma que la ciudad busca posicionarse como un referente nacional en infraestructura deportiva.
Más allá del avance físico de las obras, el discurso institucional ha insistido en un enfoque que trasciende lo competitivo. La administración local plantea estos proyectos como una apuesta integral que articula desarrollo urbano, inclusión social y dinamización económica. En palabras del mandatario, no se trata únicamente de construir escenarios, sino de generar oportunidades y preparar a la ciudad para recibir al país con estándares de alto nivel.
Desde una mirada periodística, este tipo de iniciativas suele moverse en una delgada línea entre la inversión estratégica y el riesgo de sobredimensionar expectativas. Sin embargo, en el caso de Montería, el desarrollo de la Unidad Deportiva del Suroriente, ubicada en el barrio La Pradera, evidencia un intento por descentralizar la infraestructura y llevarla a sectores históricamente rezagados.
La denominada “Villa Deportiva” incluye proyectos como el Coliseo de Pesas, con una inversión superior a los $8.400 millones, que contempla espacios completamente dotados para la práctica de halterofilia, además de zonas recreativas, gimnasios al aire libre y áreas incluyentes. Este tipo de intervenciones no solo benefician a deportistas de alto rendimiento, sino que amplían el acceso de la comunidad a espacios de actividad física y convivencia.
A esto se suma la construcción de la pista de patinaje de ruta, considerada una pieza clave para las justas deportivas. Con una inversión que supera los $22.000 millones, el proyecto incorpora graderías, camerinos, zonas de calentamiento y espacios complementarios como parques, locales comerciales y áreas de integración. La dimensión de esta obra sugiere una visión que busca convertir estos escenarios en polos de desarrollo urbano y no únicamente en infraestructuras de uso eventual.
El impacto proyectado también es significativo en términos sociales y económicos. La generación de empleo durante la construcción y el beneficio directo a miles de ciudadanos refuerzan la narrativa de que el deporte puede ser un catalizador de transformación territorial. No obstante, el verdadero reto estará en garantizar la sostenibilidad de estos espacios una vez finalicen los Juegos Nacionales.
En Colombia, experiencias pasadas han demostrado que grandes escenarios deportivos pueden caer en desuso si no se integran a una política pública de largo plazo que promueva su aprovechamiento continuo. En ese sentido, la apuesta de Montería deberá ir acompañada de programas deportivos, formación de talentos y estrategias de mantenimiento que aseguren su funcionalidad en el tiempo.
La presencia del Gobierno Nacional, a través del Ministerio del Deporte, también envía un mensaje de respaldo institucional que resulta clave para la ejecución de estos proyectos. La articulación entre niveles de gobierno será determinante para cumplir los plazos y garantizar que la ciudad llegue en condiciones óptimas a 2027.
En conclusión, Montería avanza con paso firme en su objetivo de convertirse en sede destacada de los Juegos Nacionales, pero el verdadero valor de estas obras radicará en su legado. Si logra consolidar estos escenarios como espacios vivos, integrados a la dinámica social y económica de la ciudad, el evento deportivo dejará de ser un fin en sí mismo para convertirse en un punto de partida hacia un desarrollo más inclusivo y sostenible.
#CANAL CORDOBA



