Colombia

Nuevo apagón digital de Bancolombia profundiza la incertidumbre en plena temporada de pagos

El anuncio de un nuevo apagón programado en los canales digitales de Bancolombia vuelve a poner en el centro del debate la estabilidad tecnológica del sistema financiero en Colombia. La suspensión, prevista desde la noche del miércoles 25 de febrero y durante varias horas del jueves 26, hace parte —según la entidad— de los ajustes técnicos que adelanta tras varios días de intermitencias y fallas que han afectado a millones de usuarios.

La medida coincide con fechas clave de pago de quincena, un momento de alta demanda transaccional que incrementa la presión sobre la infraestructura digital del banco. Más de 9,3 millones de clientes utilizan sus plataformas electrónicas para transferencias, pagos y consultas, lo que convierte cualquier interrupción en un asunto de alto impacto económico y social.

Las fallas comenzaron a reportarse desde el domingo en la mañana, cuando usuarios denunciaron dificultades para acceder a sus cuentas y realizar operaciones básicas. En declaraciones a El Tiempo, el presidente de la entidad, Juan Carlos Mora, explicó que los inconvenientes están relacionados con un proceso de transformación tecnológica orientado a fortalecer la seguridad y ampliar la capacidad de procesamiento. Según indicó, el procedimiento no se ejecutó como estaba previsto y presentó errores asociados al proveedor tecnológico, descartando que se trate de un ciberataque.

El episodio más crítico se produjo cuando la entidad intentó trasladar la operación desde su centro de datos en Medellín hacia el de Bogotá, que funciona como respaldo. Hacia las 3:30 de la madrugada, el equipo técnico detectó problemas de sincronización y decidió revertir el cambio para evitar una afectación mayor. Aunque la decisión pudo contener riesgos adicionales, dejó en evidencia la complejidad y vulnerabilidad de los procesos de migración tecnológica en sistemas de alta escala.

Desde una perspectiva periodística y económica, el caso plantea varias preguntas. En primer lugar, la oportunidad del mantenimiento: ¿es adecuado programar un apagón en fechas de alta sensibilidad financiera para los hogares? En segundo término, la gestión del riesgo tecnológico: ¿cuán robustos son los protocolos de respaldo y contingencia en entidades que concentran una porción significativa del mercado bancario nacional?

La transformación digital es un imperativo para la banca moderna. Más seguridad, mayor capacidad de procesamiento y nuevas funcionalidades son exigencias de un entorno cada vez más competitivo y regulado. Sin embargo, cuando los procesos de actualización generan interrupciones masivas, el costo reputacional y operativo puede superar los beneficios proyectados en el corto plazo.

Para millones de usuarios, el banco no es solo una plataforma tecnológica; es el canal para recibir salario, pagar arriendos, cubrir obligaciones y sostener la economía familiar. Cualquier falla prolongada no solo genera molestias, sino que puede traducirse en retrasos en pagos, cobros adicionales y pérdida de confianza.

Bancolombia ha señalado que trabaja con aliados tecnológicos globales para estabilizar el sistema y garantizar una operación más robusta en adelante. El desafío no será únicamente técnico, sino comunicacional: recuperar la credibilidad y demostrar que los ajustes realizados evitarán episodios similares en el futuro.

En un país donde la digitalización financiera avanza con rapidez y cada vez más ciudadanos dependen exclusivamente de canales virtuales, la resiliencia tecnológica deja de ser un diferencial competitivo para convertirse en un requisito básico. El nuevo apagón programado no es solo una pausa operativa; es una prueba de fuego para la confianza digital en el sistema bancario colombiano.

#CANAL CORDOBA

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