Permiso especial despeja el camino para la cita Petro-Trump en Washington

A una semana de concretarse uno de los encuentros diplomáticos más esperados del año, nuevos detalles logísticos confirman que la reunión entre el presidente Gustavo Petro y su homólogo estadounidense, Donald Trump, se llevará a cabo sin contratiempos en Washington. La cita, llamada a redefinir el tono y los ejes de la relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos, avanza ahora con mayor claridad en medio de un contexto político y geopolítico de alta sensibilidad.
Durante los últimos días, una de las principales dudas giró en torno a la situación migratoria de la delegación colombiana. Ni el presidente Petro ni la canciller Rosa Villavicencio contaban con visa estadounidense vigente, lo que alimentó especulaciones sobre un eventual aplazamiento o cancelación del encuentro. Sin embargo, esa incertidumbre quedó despejada tras confirmarse que el Gobierno de Estados Unidos otorgó un permiso especial de ingreso, válido por cinco días, que permitirá la permanencia oficial de los altos funcionarios colombianos en territorio norteamericano.
La confirmación fue realizada por la propia canciller Villavicencio durante una reunión con el jefe de Estado, según reveló Noticias Caracol. La ministra de Relaciones Exteriores también será beneficiaria de esta visa temporal, cuyo alcance estará estrictamente limitado a la agenda oficial prevista en Washington. La decisión evidencia un gesto diplomático por parte de Estados Unidos, orientado a garantizar el desarrollo del encuentro y a mantener abiertos los canales de diálogo con el Gobierno colombiano.
Más allá del trámite migratorio, el episodio deja ver la relevancia política de la cita. El encuentro Petro-Trump se produce en un momento en el que la relación bilateral enfrenta tensiones y redefiniciones, especialmente en temas como la lucha contra el narcotráfico, la política antidrogas, la transición energética, la migración y la cooperación en seguridad. La voluntad de ambas partes de superar obstáculos administrativos para concretar la reunión sugiere que existen intereses estratégicos mutuos que van más allá de las diferencias ideológicas.
El permiso especial también abre la puerta para que otros altos funcionarios acompañen al presidente en su visita. De acuerdo con la información conocida, varios miembros del Gobierno han iniciado gestiones para acceder a la misma autorización temporal. Entre ellos se encuentra el ministro del Interior, Armando Benedetti, quien ya habría enviado la documentación correspondiente a través de la Cancillería y espera una respuesta oficial de las autoridades estadounidenses.
Este detalle no es menor. La composición de la delegación que viaje a Washington será clave para el alcance real de la reunión. La presencia de ministros estratégicos podría traducirse en mesas de trabajo paralelas, acuerdos sectoriales o señales políticas concretas sobre el rumbo que tomará la relación bilateral en los próximos años.
En términos simbólicos, la concesión del permiso especial también envía un mensaje claro: pese a los roces y discursos críticos que han marcado la relación entre ambos gobiernos, Washington opta por privilegiar el diálogo institucional. Para Colombia, la visita representa una oportunidad de posicionar su agenda internacional y de defender su enfoque frente a temas sensibles que históricamente han condicionado la relación con Estados Unidos.
Así, con los asuntos logísticos resueltos, la expectativa se traslada ahora al contenido político del encuentro. Más allá de las visas y los permisos temporales, lo que está en juego es la capacidad de ambos gobiernos para redefinir una relación estratégica en un escenario internacional cada vez más complejo y polarizado.
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