Colombia

Petro niega “caos sanitario”, pero casos de pacientes reavivan el debate sobre la crisis en salud

El presidente Gustavo Petro aseguró este jueves que el supuesto caos en el sistema de salud colombiano es una “mentira”, en medio de crecientes denuncias por falta de medicamentos y demoras en la atención médica. Durante un acto público en Bogotá para la entrega de más de 50 ambulancias, el mandatario defendió la gestión de su Gobierno y responsabilizó directamente a las EPS por las fallas reportadas por miles de usuarios.

“El caos es de las EPS, no del sistema de salud”, afirmó el jefe de Estado, quien volvió a cuestionar el modelo instaurado por la Ley 100 de 1993. Según Petro, esa estructura convirtió el derecho fundamental a la salud en una “mercancía” al priorizar la intermediación financiera. En su lectura, las crisis financieras, el desabastecimiento de medicamentos y los problemas administrativos de las entidades promotoras no son consecuencia de la política pública actual, sino del diseño estructural del modelo.

El pronunciamiento presidencial contrasta con múltiples testimonios de pacientes que denuncian demoras en citas especializadas, interrupciones en tratamientos de alto costo y dificultades para acceder a medicamentos esenciales. Casos como el de Kevin Acosta y el de una adulta mayor que fallecieron esperando la entrega de fármacos en sedes de Nueva EPS han intensificado la preocupación pública y el escrutinio institucional. Organismos como la Defensoría del Pueblo han advertido sobre un aumento en las quejas relacionadas con barreras de acceso y retrasos en la prestación del servicio.

Desde una perspectiva periodística, la afirmación de que no existe un caos sanitario se enfrenta a una realidad compleja. Los indicadores agregados pueden mostrar cobertura amplia y ciertos avances en salud pública; sin embargo, la experiencia cotidiana de muchos usuarios refleja fallas operativas que impactan directamente su calidad de vida. La diferencia entre los datos macro y la percepción ciudadana es hoy uno de los puntos más sensibles del debate.

Petro también reiteró que no utilizará recursos públicos para cubrir deudas privadas de las EPS, una postura que se alinea con su discurso de transformación estructural. Además, convocó a una movilización nacional en marzo para presionar al Congreso a aprobar su proyecto de reforma a la salud, reforzando la dimensión política de una discusión que trasciende lo técnico.

La confrontación entre el Gobierno y las EPS no es nueva, pero se ha intensificado en la medida en que avanzan las intervenciones estatales y se profundiza la crisis financiera de varias entidades. Mientras el Ejecutivo insiste en que la raíz del problema es la intermediación, críticos señalan que la transición hacia un nuevo modelo requiere garantías claras para evitar que los pacientes queden atrapados en medio del proceso.

El debate, en última instancia, no se resuelve únicamente en discursos ni en estadísticas. Se mide en la capacidad del sistema para garantizar que un paciente reciba a tiempo su medicamento, que una cita especializada no se postergue durante meses y que la red hospitalaria funcione sin sobresaltos. En un país donde la salud ocupa uno de los primeros lugares en preocupación ciudadana, la discusión sobre si existe o no un “caos” sanitario seguirá marcada por la tensión entre narrativa oficial y experiencia real de los usuarios.

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