Polvo del Sahara avanza hacia el Caribe, pero Colombia no registra afectaciones significativas

Una extensa nube de polvo proveniente del Desierto del Sahara vuelve a cruzar el océano Atlántico y a generar atención en el Caribe y el norte de Suramérica. Las imágenes satelitales muestran altas concentraciones en el norte de África, pero en Colombia el impacto, hasta el momento, ha sido leve y sin consecuencias de consideración, según confirmaron las autoridades meteorológicas.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales mantiene vigilancia permanente sobre el fenómeno y reportó que, en los últimos tres días, solo han ingresado cantidades mínimas de polvo sahariano, principalmente sobre la costa Caribe. Las proyecciones para las próximas 72 horas tampoco anticipan un incremento significativo en la concentración de partículas en el aire.
De acuerdo con Carolina Rueda, subdirectora de Meteorología del Ideam, los aumentos actuales en África no han generado afectaciones relevantes en el territorio nacional y no se prevé un cambio drástico en el corto plazo. El mensaje institucional es claro: no existe motivo de alarma, aunque el monitoreo continúa de forma constante.
El fenómeno forma parte de la dinámica climática global y se repite cada año. El polvo es transportado por los vientos alisios, que pueden desplazar estas partículas miles de kilómetros hasta el Caribe, Centroamérica y el norte de Suramérica. Su temporada más intensa suele registrarse entre julio y agosto, por lo que el ingreso actual no corresponde al pico anual, sino a una fase habitual dentro del ciclo atmosférico.
Las partículas del polvo sahariano están compuestas principalmente por minerales como silicatos y otros sedimentos finos. En determinadas condiciones, pueden generar episodios de bruma o calima, disminuir la visibilidad y elevar la concentración de material particulado. Para la mayoría de la población, sus efectos son leves; sin embargo, en personas con afecciones respiratorias, alergias o sensibilidad pulmonar, pueden presentarse irritaciones en ojos y vías respiratorias.
Más allá del componente ambiental, el seguimiento a este fenómeno tiene implicaciones en la gestión del riesgo y en la comunicación pública. La experiencia demuestra que la circulación de imágenes satelitales y alertas en redes sociales puede generar percepciones de riesgo desproporcionadas si no se contextualiza adecuadamente la información técnica. En ese sentido, la labor del Ideam resulta clave para diferenciar entre un evento natural recurrente y una situación que requiera medidas extraordinarias.
El ingreso de polvo del Sahara también tiene efectos indirectos en el clima regional, pues puede influir en la formación de nubes y en la intensidad de las lluvias, e incluso en la actividad ciclónica del Atlántico. No obstante, en el escenario actual, los reportes oficiales indican que Colombia no enfrenta un episodio crítico.
Por ahora, el fenómeno continúa su recorrido habitual sobre el Atlántico. En territorio colombiano, la vigilancia se mantiene, pero sin señales de amenaza significativa. La naturaleza sigue su curso, mientras las autoridades ambientales apuestan por la información técnica y oportuna como principal herramienta para evitar alarmas innecesarias.
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