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Reuters revela contactos confidenciales entre funcionarios de Trump y Diosdado Cabello antes y después de la captura de Maduro

La captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro a inicios de enero marcó un antes y un después en la crisis política de Venezuela, pero —según revela un reportaje de la agencia internacional Reuters— no significó el fin de las maniobras diplomáticas de alto nivel. De acuerdo con fuentes familiarizadas con el asunto, funcionarios de la administración de Donald Trump mantuvieron conversaciones confidenciales con Diosdado Cabello, actual ministro del Interior y una de las figuras más poderosas del chavismo, meses antes y después del operativo militar estadounidense que culminó con la detención de Maduro el 3 de enero.

Los contactos, que se habrían iniciado desde los primeros días del regreso de Trump a la Casa Blanca y se prolongaron incluso tras la operación, abrieron un canal de comunicación no divulgado públicamente hasta ahora, lo que genera múltiples interrogantes sobre la estrategia estadounidense y las dinámicas internas del liderazgo venezolano.

Según las versiones obtenidas por la agencia, durante estos diálogos funcionarios estadounidenses le habrían advertido a Cabello que se abstuviera de utilizar las fuerzas de seguridad, los servicios de inteligencia o grupos armados afines para amedrentar o reprimir a sectores de la oposición, con el fin de evitar una escalada de violencia interna tras la caída de Maduro.

La relevancia de Cabello en el entramado político venezolano explica el interés de Washington. Aunque el ministro del Interior ha sido señalado en múltiples ocasiones por violaciones de derechos humanos y se le vincula con redes de poder dentro del Estado, también enfrenta cargos en Estados Unidos por narcotráfico y delitos vinculados al llamado “Cartel de los Soles”, por los cuales se ofrece una recompensa de hasta 25 millones de dólares por información que conduzca a su captura.

Este contexto hace que la continuidad de las conversaciones después del operativo del 3 de enero sea particularmente llamativa. Reuters señala que las comunicaciones no solo continuaron, sino que abordaron temas como las sanciones impuestas por Washington y la acusación judicial que enfrenta Cabello, sin que las partes hayan emitido declaraciones oficiales sobre el alcance o contenido de dichos intercambios.

La revelación también ha generado debate sobre el papel de Cabello en el escenario político emergente en Venezuela. Pese a haber sido uno de los principales operadores del chavismo durante décadas, y a pesar de su impresionante red de influencia que abarca inteligencias, fuerzas policiales y colectivos progubernamentales, no fue capturado durante la operación contra Maduro, un hecho que ya había generado críticas y preguntas dentro de Estados Unidos sobre por qué una figura clave de la estructura de poder venezolano quedó libre.

El hecho de que este sector haya sido incluido en canales de diálogo confidenciales con funcionarios del gobierno estadounidense subraya, por un lado, la complejidad de gestionar la transición política en Venezuela y, por otro, las tensiones estratégicas que enfrenta Washington: ¿cómo equilibrar sanciones, acusaciones judiciales y estabilidad interna en un país fracturado por décadas de conflicto político?

Aunque ni la Casa Blanca ni el gobierno venezolano han emitido comentarios oficiales sobre estas comunicaciones, el reporte plantea una serie de preguntas sobre las estrategias en marcha para asegurar la estabilidad y evitar la violencia tras la caída de Maduro. Más allá de la retórica pública sobre el apoyo a figuras opositoras o el restablecimiento de relaciones diplomáticas, estos contactos sugieren que Estados Unidos podría estar operando con una combinación de presión y pragmatismo frente a actores que, pese a estar sancionados, mantienen un peso significativo en la realidad política venezolana.

En definitiva, las revelaciones sobre los contactos entre Washington y Cabello, antes y después del operativo del 3 de enero, no solo agregan una nueva capa de complejidad al tablero político venezolano, sino que también ponen en evidencia la naturaleza ambigua y multifacética de las relaciones internacionales en un momento de transición y reconfiguración profunda en Venezuela y en la región.

#CANAL CORDOBA

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