Sobreproducción de huevo presiona al sector avícola, pero expertos prevén estabilización de precios en el segundo semestre

El sector avícola colombiano atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años debido a una sobreoferta de huevo que ha presionado los precios a la baja y ha reducido significativamente la rentabilidad de miles de productores. Aunque la situación genera preocupación en el corto plazo, líderes de la industria y analistas coinciden en que el mercado podría comenzar a estabilizarse hacia el segundo semestre del año, una vez se ajuste la producción y se reduzcan los inventarios acumulados.
De acuerdo con voceros del sector, la crisis actual no surgió de manera repentina. Por el contrario, es el resultado de una dinámica que se ha venido gestando durante al menos cuatro años, impulsada por una combinación de factores económicos, decisiones productivas y el ingreso masivo de nuevos actores al negocio avícola.
Según explicó Gonzalo Moreno Gómez, presidente ejecutivo de Federación Nacional de Avicultores de Colombia, el fenómeno comenzó a consolidarse cuando inversionistas externos observaron los altos niveles de rentabilidad que registró la producción de huevo entre 2023 y 2024. Atraídos por la posibilidad de obtener ganancias rápidas, muchos de ellos decidieron incursionar en la actividad sin contar con experiencia técnica ni con una estructura sólida de comercialización.
El resultado fue un crecimiento acelerado en el número de productores. Entre 2024 y 2025 ingresaron al mercado cerca de 800 nuevos productores por año, muchos de los cuales optaron por adquirir pollitas de un día o aves ya levantadas que entran en producción en un periodo relativamente corto.
Esta expansión generó un aumento significativo en la oferta nacional de huevo, superando la capacidad del mercado para absorber ese volumen de producción de forma sostenible.
A esta situación se sumó una decisión adoptada por numerosos avicultores tras la pandemia: extender la vida útil de las gallinas ponedoras. Tradicionalmente, el ciclo productivo de estas aves se ubica alrededor de las 80 semanas, pero ante el dinamismo del mercado muchos productores prolongaron ese periodo hasta 90 o incluso 100 semanas.
El efecto combinado de más productores y ciclos productivos más largos terminó incrementando el volumen de huevos disponibles en el mercado. Paralelamente, la reducción en los precios internacionales de los granos —uno de los principales insumos para la alimentación animal— disminuyó los costos de producción, lo que incentivó aún más el crecimiento de la actividad.
Las señales de alerta comenzaron a aparecer gradualmente. Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), los precios del huevo empezaron a caer hace más de dos años. Sin embargo, el impacto no fue inmediato porque el margen neto de los productores seguía siendo positivo, aunque cada vez menor.
La situación cambió en octubre del año pasado, cuando la relación entre precio y costo se volvió negativa, obligando a muchos productores a operar con pérdidas.
Para Juan Felipe Montoya Muñoz, presidente de Huevos Kikes, el sector se encuentra actualmente en el punto más bajo del ciclo de precios. Desde su perspectiva, el mercado está entrando en una fase de depuración natural, en la que los productores con estructuras de costos menos eficientes o sin canales propios de distribución enfrentarán mayores dificultades para mantenerse en el negocio.
Este proceso, aunque complejo, podría contribuir a restablecer el equilibrio entre oferta y demanda en los próximos meses.
Actualmente, en Colombia existen alrededor de 3.156 productores que manejan granjas con más de 200 aves. Sin embargo, la estructura del sector muestra una alta concentración: apenas 50 empresas controlan cerca del 55,8 % de la producción nacional.
Estas compañías suelen contar con infraestructura robusta que incluye plantas de alimento balanceado, sistemas logísticos propios y redes de distribución consolidadas. En contraste, más de 3.100 productores medianos y pequeños representan el 44,2 % restante del mercado, muchos de ellos con niveles significativos de informalidad.
Según registros de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, solo 2.303 de estos productores facturan electrónicamente, lo que evidencia brechas importantes en términos de formalización y capacidad empresarial.
Este segmento es precisamente el más vulnerable frente a la caída de precios. Al no contar con marcas posicionadas ni contratos de suministro estables, dependen casi por completo del valor del producto en el mercado diario.
Cuando los precios se desploman, su flujo de caja se ve afectado de manera inmediata, lo que en algunos casos obliga a vender el producto por debajo de su costo o incluso a regalarlo para evitar pérdidas mayores por deterioro.
Frente a este panorama, expertos del sector coinciden en que una de las principales medidas para recuperar el equilibrio del mercado consiste en retornar al ciclo biológico tradicional de las gallinas ponedoras, reduciendo su vida productiva nuevamente a cerca de 80 semanas.
Esta estrategia permitiría disminuir progresivamente la sobreoferta que se espera continúe marcando el comportamiento del mercado durante el primer semestre del año.
A pesar de la coyuntura, la demanda de huevo en Colombia sigue siendo sólida. El consumo promedio alcanza alrededor de 365 unidades por persona al año, una cifra que ubica al país entre los mayores consumidores de este alimento en la región.
Este nivel de consumo representa un respaldo estructural para la industria, ya que garantiza un mercado interno dinámico capaz de absorber la producción una vez se normalice el balance entre oferta y demanda.
En ese contexto, el sector avícola confía en que el ajuste técnico del mercado y la reducción de inventarios permitan que los precios comiencen a recuperarse hacia la segunda mitad del año, marcando el inicio de una nueva etapa de estabilidad para una de las cadenas productivas más importantes de la seguridad alimentaria del país.
#CANAL CORDOBA



