Machado entrega medalla del Nobel de la Paz a Trump en la Casa Blanca: gesto simbólico en medio de tensiones políticas por Venezuela

La dirigente opositora venezolana María Corina Machado protagonizó este jueves en Washington D.C. un acto que ha generado un debate internacional al confirmar que entregó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la medalla de su Premio Nobel de la Paz 2025, durante una reunión en la Casa Blanca en medio de una gira política que incluyó encuentros con legisladores estadounidenses y líderes bipartidistas. El gesto fue descrito por Machado como un reconocimiento simbólico al “compromiso con la libertad del pueblo venezolano”, en un escenario de transición política marcado por tensiones y expectativas tras la captura del expresidente Nicolás Maduro.
Machado, quien recibió el galardón el pasado diciembre por su papel en la defensa de los derechos democráticos y la promoción de una transición pacífica en Venezuela, explicó que el acto tiene un fuerte componente histórico y simbólico. Citó la anécdota de hace dos siglos cuando el general Lafayette obsequió a Simón Bolívar una medalla con la imagen de George Washington como símbolo de hermandad entre pueblos en lucha por su libertad, un paralelo que buscó establecer con la entrega de la medalla a Trump como “heredero” de esa tradición.
Sin embargo, la Institución Nobel de Noruega había aclarado previamente que, aunque una medalla física puede cambiar de manos en un acto simbólico o personal, el reconocimiento del premio no puede ser revocado, compartido ni transferido a otra persona una vez otorgado. La distinción permanece vinculada permanentemente al laureado original conforme a las normas de la fundación, lo que subraya la naturaleza representativa del gesto de Machado sin alterar el estatus oficial del premio.
La reunión, en la que también estuvieron presentes senadores y congresistas estadounidenses, se desarrolló en un clima de atención mediática y política, dado que Trump ha expresado en el pasado su propio interés en recibir un Nobel de la Paz y ha mantenido un papel activo en la política venezolana. Durante el encuentro, tanto Machado como Trump resaltaron aspectos de la relación bilateral, aunque fuentes periodísticas señalan que el mandatario norteamericano sigue expresando reservas sobre el liderazgo de Machado y ha manifestado que su enfoque se alinea más con figuras actuales del gobierno interino venezolano.
La entrega de la medalla fue acompañada por un mensaje del pueblo venezolano expresado por Machado: un reconocimiento al papel que, en su lectura, ha jugado Estados Unidos en la búsqueda de libertades y justicia para Venezuela. La líder opositora afirmó que “cuentan con Donald Trump para la libertad de Venezuela”, frase que sintetiza un intento por consolidar apoyo internacional en un periodo político incierto.
La dimensión política de este episodio es compleja. Por un lado, la acción de Machado ha sido interpretada por algunos analistas como un acto de realpolitik diplomática, buscando fortalecer su posición ante la comunidad internacional en un contexto donde la transición política venezolana se debate entre actores internos y externos. Por otro, críticos advierten que tal gesto podría diluir el valor independiente del premio Nobel, mezclando simbolismo con cálculos políticos en un momento delicado para la oposición venezolana.
Además de la Casa Blanca, Machado continuó con una agenda en Capitol Hill, donde se reunió con senadores de ambos partidos estadounidenses para abordar temas de elecciones libres, derechos humanos y la situación de presos políticos en Venezuela. Aunque algunos legisladores expresaron apoyo moral, no hubo compromisos concretos sobre fechas ni procesos electorales específicos, lo que coloca a la oposición venezolana en una posición ambivalente respecto al papel de Estados Unidos en la transición política del país suramericano.
En suma, la entrega de la medalla del Nobel de la Paz a Donald Trump por parte de María Corina Machado constituye un capítulo inusual en la diplomacia contemporánea: un gesto cargado de simbolismo histórico y político, que reabre el debate sobre la interpretación y uso de reconocimientos internacionales en escenarios de conflicto y cambio. Más allá de su valor simbólico, el acto refleja las profundas tensiones y expectativas que rodean la relación entre actores políticos venezolanos y la administración estadounidense en un momento crucial para el futuro de Venezuela.
#CANAL CORDOBA



