Sube el precio del macho cebado y baja el de la hembra: señales mixtas en la Central Ganadera

El más reciente informe de la Central Ganadera, con corte al 25 de febrero, evidencia un comportamiento mixto en los precios del ganado bovino, reflejando ajustes propios de la dinámica de oferta y demanda en el mercado pecuario. En la octava reunión de subasta del año, el kilo de macho cebado alcanzó un promedio de $11.261, con un precio máximo de $12.000 y un mínimo de $9.500. En contraste, el precio promedio de las hembras se ubicó en $9.518, con un techo de $10.600 y un piso de $6.200.
Al comparar estas cifras con la reunión anterior, realizada el 18 de febrero, se observa un incremento de $340 en el precio promedio de los machos cebados, mientras que las hembras registraron una caída de $161. Este comportamiento diferencial revela una preferencia marcada del mercado por el ganado macho terminado, cuyo destino principal es el sacrificio inmediato para abastecer la cadena cárnica.
Desde una perspectiva económica, el alza en los machos cebados puede interpretarse como una respuesta a la sostenida demanda de carne bovina, tanto en el mercado interno como en el externo. El ganado cebado representa el eslabón final antes del sacrificio, por lo que cualquier variación en su precio impacta directamente la estructura de costos de frigoríficos y comercializadores.
Sin embargo, la tendencia no fue uniforme en todas las categorías. En la subasta tradicional, los machos de levante de un año se negociaron en $8.704 el kilo, lo que representa una disminución de $512 frente a la jornada anterior. De igual forma, los machos de ceba de dos años bajaron de $8.954 a $8.868 por kilo. Las hembras de levante también registraron una caída significativa, pasando de $10.139 a $9.398, con una reducción de $741.
Estos descensos en categorías intermedias podrían estar asociados a una mayor oferta en el mercado o a ajustes estratégicos de los productores, quienes priorizan la venta de animales listos para sacrificio ante condiciones favorables de precio. También pueden reflejar cautela por parte de los compradores frente a expectativas de mercado, costos de alimentación o condiciones climáticas que inciden en la producción.
El comportamiento de los precios ganaderos es un termómetro clave para el sector agropecuario. No solo determina la rentabilidad de los productores, sino que también anticipa posibles variaciones en el precio final de la carne para el consumidor. Si bien el aumento en el macho cebado es una señal positiva para quienes están en la fase final de producción, la caída en otras categorías evidencia que el mercado continúa ajustándose.
En un contexto donde la ganadería representa uno de los pilares económicos rurales, estos movimientos de precios reafirman la importancia de la información oportuna y del análisis técnico para la toma de decisiones. La volatilidad moderada observada esta semana confirma que el sector sigue dinámico, sensible a múltiples factores y en permanente reconfiguración.
#CANAL CORDOBA



