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Tragedia en Corozal: jornada ecuestre termina en la muerte de un adulto mayor tras descontrol de un caballo

Lo que debía ser una mañana de celebración y tradición en el corregimiento Las Peñas, zona rural de Corozal (Sucre), terminó convirtiéndose en una escena de dolor comunitario. Un adulto mayor —cuya identidad ha sido confirmada por líderes locales— perdió la vida luego de ser impactado violentamente por un caballo que se salió del control durante una carrera informal realizada en la vía principal.

Según los primeros testimonios, el equino, presuntamente alterado por el ruido y la velocidad, se desvió abruptamente del recorrido previsto, arrollando al hombre que se encontraba cerca de la zona de paso. La comunidad intentó prestarle auxilio inmediato, pero la gravedad del golpe no le dejó oportunidades de sobrevivir. El fallecimiento fue confirmado pocos minutos después del incidente.

Este caso reabre un debate que en la costa Caribe lleva años sin resolverse: la falta de regulación y seguridad en los eventos ecuestres improvisados, donde la tradición suele imponerse sobre las garantías mínimas para proteger a asistentes y animales. Aunque estas actividades son parte del arraigo cultural de muchos pueblos, la ausencia de controles adecuados convierte cualquier celebración en un escenario de riesgo.

Especialistas en gestión del riesgo consultados por este medio señalan que las carreras de caballos, incluso las que se realizan por costumbre comunitaria, deben contar con medidas básicas: cercas de protección, rutas claramente delimitadas, zonas restringidas para espectadores y presencia de personal capacitado para intervención en emergencias. Sin esto, advierten, las tragedias continuarán repitiéndose.

Los habitantes de Las Peñas expresaron su consternación y pidieron a las autoridades municipales que asuman un rol más activo para prevenir nuevos incidentes. Mientras tanto, la familia del fallecido enfrenta un duelo inesperado que deja en evidencia la urgencia de revisar cómo se están llevando a cabo estas prácticas en los corregimientos y veredas de la región.

La muerte del adulto mayor no puede quedar como un simple accidente: debe convertirse en un punto de inflexión sobre la responsabilidad colectiva y la necesidad de proteger la vida en cada tradición festiva.

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