Tragedia en el sur de Filipinas: naufragio de ferry deja al menos 18 muertos y decenas de familias en duelo

Una nueva tragedia marítima sacude al sur de Filipinas y vuelve a poner en entredicho las condiciones de seguridad del transporte fluvial en el archipiélago. Al menos 18 personas murieron y otras 10 continúan desaparecidas tras el naufragio del ferry M/V Trisha Kerstin 3, ocurrido en la madrugada de este lunes frente a las costas de la provincia de Basilán, en la región de Mindanao.
La embarcación transportaba a más de 340 pasajeros y había zarpado desde el puerto de Ciudad Zamboanga con destino a la isla de Joló, una ruta frecuente utilizada por comunidades locales para desplazarse entre islas. De acuerdo con la Guardia Costera filipina, el ferry emitió una señal de auxilio hacia la 1:50 de la mañana, cerca de cuatro horas después de haber iniciado su recorrido, lo que sugiere que la emergencia se desarrolló de manera progresiva antes del hundimiento.
El naufragio se produjo a unos cinco kilómetros al este de la isla Baluk-Baluk, una zona marítima conocida por sus corrientes cambiantes y condiciones climáticas impredecibles. Equipos de rescate lograron salvar a 317 personas, muchas de ellas halladas a la deriva o aferradas a restos de la embarcación, mientras continúan las labores de búsqueda de los desaparecidos en medio de condiciones complejas en el mar.
Más allá de las cifras, el siniestro revive un debate recurrente en Filipinas sobre la seguridad en el transporte marítimo, un sistema vital para un país conformado por más de 7.000 islas. A lo largo de los años, diversos naufragios han dejado cientos de víctimas, frecuentemente asociados a sobrecupo, fallas técnicas, escasa supervisión o decisiones tardías frente a emergencias en altamar.
Aunque las autoridades aún no han confirmado las causas exactas del hundimiento, expertos advierten que la combinación de embarcaciones antiguas, controles laxos y condiciones meteorológicas adversas continúa representando un alto riesgo para miles de pasajeros que dependen a diario de este medio de transporte. En muchos casos, las rutas marítimas son la única opción viable para comunidades enteras, lo que aumenta la presión sobre un sistema que no siempre cumple estándares óptimos de seguridad.
El Gobierno filipino anunció una investigación exhaustiva para establecer responsabilidades y determinar si el ferry cumplía con los protocolos exigidos. Entretanto, familiares de las víctimas esperan noticias en medio del dolor y la incertidumbre, mientras los equipos de rescate mantienen la esperanza de hallar con vida a las personas que aún permanecen desaparecidas.
Esta tragedia vuelve a evidenciar la urgencia de reforzar la vigilancia, modernizar las flotas y priorizar la vida humana por encima de cualquier consideración operativa. En un país donde el mar conecta y sostiene a millones de personas, cada naufragio no solo representa una pérdida irreparable, sino también un llamado de atención que no puede seguir siendo ignorado.
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