Colombia no rompe el ciclo: 38 homicidios diarios confirman que la violencia sigue marcando el pulso del país

Colombia cerró 2025 con una cifra que vuelve a interpelar a la sociedad y al Estado: 13.726 personas asesinadas en un solo año. Detrás del número, frío y contundente, se esconde una realidad persistente que el país no ha logrado desmontar: la violencia continúa siendo parte del paisaje cotidiano, con un promedio de 37,6 homicidios diarios, es decir, casi 38 muertes violentas cada día.
El incremento del 2 % frente a 2024, cuando se registraron 13.497 homicidios, puede parecer marginal en términos porcentuales, pero en la práctica se traduce en 229 víctimas más. Son 229 historias truncadas, 229 familias golpeadas por una pérdida irreversible y cientos de comunidades que siguen conviviendo con el miedo como una constante. La estadística revela que, lejos de tratarse de un fenómeno aislado o episódico, el homicidio sigue siendo una expresión estructural de los problemas de seguridad del país.
El análisis mensual refuerza esa conclusión. Durante 2025 no hubo una “temporada” de la violencia: los asesinatos se mantuvieron de forma relativamente estable, con registros que oscilaron entre poco más de 1.000 y cerca de 1.200 homicidios al mes. Diciembre, tradicionalmente asociado a celebraciones y encuentros familiares, terminó convertido en uno de los periodos más críticos, con alrededor de 1.210 homicidios, equivalentes a 39 muertes diarias. Agosto y mayo también figuraron entre los meses más sangrientos, confirmando que la violencia letal no da tregua en ningún momento del año.
En perspectiva histórica, el panorama resulta aún más preocupante. Colombia no logra bajar de los 12.000 homicidios anuales desde mediados de la última década. La reducción registrada en 2020 fue una excepción explicada, en gran medida, por las restricciones de movilidad impuestas durante la pandemia. Sin embargo, desde 2021 las cifras volvieron a repuntar y se han mantenido por encima de los 13.500 casos durante cinco años consecutivos. El promedio diario de homicidios se ha estabilizado en una franja alarmante de entre 35 y 38 víctimas, lo que evidencia un estancamiento en la capacidad del Estado para contener la violencia.
Este comportamiento plantea interrogantes de fondo sobre la efectividad de las políticas de seguridad, el control territorial y las estrategias de prevención. La persistencia de grupos armados ilegales, economías criminales como el narcotráfico y la minería ilegal, así como la debilidad institucional en amplias zonas del país, siguen alimentando un escenario en el que matar se ha vuelto, tristemente, una práctica recurrente.
Más allá del debate político, las cifras de 2025 reflejan un desafío ético y social. Normalizar que casi 40 personas mueran asesinadas cada día implica aceptar un nivel de violencia incompatible con cualquier proyecto de país que aspire a la paz y al desarrollo. Cada homicidio no resuelto erosiona la confianza ciudadana, profundiza la sensación de impunidad y perpetúa un ciclo que parece no tener fin.
El cierre de 2025 deja, entonces, un mensaje claro: Colombia no ha logrado romper el patrón de la violencia letal. Mientras no se aborden de manera integral las causas estructurales del homicidio —desde la exclusión social hasta la disputa armada por economías ilegales—, las cifras seguirán repitiéndose año tras año, recordando que la paz sigue siendo una deuda pendiente con miles de víctimas y con toda la sociedad.
#CANAL CORDOBA



