Colombia

Un cuerpo sin despedida: el llamado urgente de Medicina Legal que conecta a Montería con Chocó

En una sala fría del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Dirección Seccional Chocó, permanece el cuerpo de un joven de 25 años nacido en Montería. Su nombre es Estivénson Enrique Villadiego Tapia. Su historia, sin embargo, parece suspendida en un limbo doloroso: sus familiares aún no se han presentado a reclamarlo.

El caso no solo es un trámite pendiente en una entidad forense. Es, ante todo, un episodio humano que revela la fragilidad de los vínculos cuando la información no fluye con la rapidez necesaria. Mientras en Chocó se adelantan los procedimientos técnicos y legales correspondientes, en Montería podría haber una familia que desconoce que su ser querido está a la espera de ser despedido.

Según el reporte oficial, el cuerpo fue ingresado el pasado 11 de febrero a la Unidad Básica de Medicina Legal. Desde entonces, las circunstancias de su fallecimiento son materia de investigación por parte de las autoridades competentes, que realizan los análisis forenses para esclarecer lo sucedido. Pero, más allá del componente judicial, la situación plantea una urgencia moral y social: la necesidad de restablecer el contacto con sus allegados.

La institucionalidad ha cumplido con el protocolo: identificación, custodia y llamado público. No obstante, la efectividad de estos mecanismos depende en gran medida de la circulación responsable de la información. En un país con profundas brechas de comunicación entre regiones, no siempre los avisos oficiales logran alcanzar a quienes más los necesitan. Esa distancia geográfica —Montería en el Caribe y Chocó en el Pacífico— puede convertirse en una barrera silenciosa.

El drama de los cuerpos no reclamados no es un fenómeno aislado. En múltiples seccionales de Medicina Legal reposan historias que aún no encuentran cierre. Cada caso representa una fractura familiar, una búsqueda inconclusa o, en el peor de los escenarios, una noticia que aún no ha llegado a destino. El Estado cumple su función técnica, pero la sociedad tiene también un rol en amplificar estos llamados con respeto y sensibilidad.

Desde la Dirección Seccional Chocó reiteraron el llamado urgente a familiares, amigos o personas cercanas a Estivénson Enrique Villadiego Tapia para que se acerquen a la sede o se comuniquen con la entidad y puedan avanzar en los trámites correspondientes. La espera no es indefinida: existen tiempos legales y procedimientos que deben cumplirse, pero detrás de cada plazo hay una dimensión humana que no puede ignorarse.

El periodismo, en estos casos, se convierte en puente. Informar no es exponer; es tender un hilo que conecte territorios y voluntades. La divulgación responsable puede ser el canal que permita que una familia reciba la noticia y que un joven, cuya vida hoy es materia de investigación, pueda finalmente recibir el último adiós.

Mientras tanto, en una sede forense del Chocó, la historia permanece abierta. La esperanza es que este llamado no quede en el silencio administrativo, sino que encuentre eco en quienes puedan reconocer el nombre y reconstruir el vínculo. Porque más allá del expediente, lo que está en juego es el derecho fundamental a la despedida y a la memoria.

#CANAL CORDOBA

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