La pólvora ilegal se infiltra en la ciudad: alerta por incautación masiva en Bogotá en plena temporada festiva

La incautación de pólvora ilegal en Bogotá vuelve a encender las alarmas sobre un problema recurrente que se agudiza cada diciembre y que, pese a los esfuerzos institucionales, sigue encontrando caminos para infiltrarse en la vida cotidiana de la ciudad. El reciente operativo adelantado por las autoridades, que permitió decomisar una importante cantidad de material pirotécnico destinado a la venta clandestina, deja en evidencia no solo la magnitud del comercio ilegal, sino también los riesgos latentes para la seguridad ciudadana.
Según informaron las autoridades, la pólvora incautada era transportada y comercializada sin ningún tipo de control, vulnerando de manera directa la normativa que regula su fabricación, almacenamiento y venta. El hallazgo se produjo en un contexto especialmente sensible: la temporada decembrina, cuando el uso de estos artefactos se incrementa y, con ello, también los accidentes, las lesiones y los daños materiales asociados a su manipulación irresponsable.
Más allá del decomiso en sí, el operativo pone de relieve una problemática estructural. La pólvora ilegal no solo representa un peligro inmediato por su carácter explosivo, sino que también refleja la persistencia de economías informales que se sostienen al margen de la ley. Muchos de estos productos son elaborados artesanalmente, sin estándares de seguridad, lo que incrementa de forma considerable la probabilidad de explosiones accidentales durante su transporte o uso.
Las cifras oficiales respaldan la gravedad del asunto. Cada año, durante las festividades de fin de año, se reportan decenas de personas lesionadas por pólvora en la capital, entre ellas menores de edad. Las quemaduras en manos, rostro y ojos, así como amputaciones y daños auditivos, se repiten como un patrón que parece difícil de erradicar. A esto se suma el impacto en el sistema de salud, que debe atender emergencias prevenibles en una época ya marcada por una alta demanda asistencial.
Desde el punto de vista institucional, las autoridades han reiterado que estos operativos hacen parte de una estrategia de control más amplia que incluye vigilancia, sanciones económicas y cierre de establecimientos que incumplen la ley. Sin embargo, la constante aparición de nuevos puntos de venta ilegal sugiere que la respuesta no puede limitarse únicamente a la acción policial. El problema exige un enfoque integral que combine control, pedagogía y corresponsabilidad ciudadana.
En ese sentido, el papel de la comunidad resulta determinante. La denuncia oportuna, el rechazo social a la compra de pólvora ilegal y la comprensión de los riesgos asociados son factores clave para reducir la demanda que alimenta este mercado clandestino. Mientras exista disposición a adquirir estos productos, la oferta seguirá encontrando la manera de llegar a calles, barrios y sistemas de transporte.
La incautación de pólvora ilegal en Bogotá no es, entonces, un hecho aislado, sino un síntoma de una tensión permanente entre tradición, informalidad y seguridad pública. El desafío para la ciudad consiste en proteger la vida y la integridad de sus habitantes sin desconocer el arraigo cultural de las celebraciones, pero dejando claro que ninguna festividad justifica poner en riesgo a niños, familias y comunidades enteras.
#CANAL CORDOBA



