
El corregimiento de Patillal, cuna de grandes historias vallenatas, se alista para vivir del 24 al 26 de diciembre de 2025 una nueva edición del Festival Tierra de Compositores, un evento que, más que una competencia, representa la resistencia cultural de un pueblo que se niega a dejar morir sus raíces. Este año, la versión número 36 rinde homenaje a la dinastía Maestre Molina, una familia cuya contribución artística ha marcado profundamente la historia del vallenato.
El festival incluirá concursos de canción vallenata inédita, acordeón juvenil, piqueria juvenil, pintura y cometas, actividades que buscan mantener vivo el talento emergente y despertar la creatividad de las nuevas generaciones. Sin embargo, más allá de la agenda cultural, este encuentro simboliza la necesidad de proteger y valorar las tradiciones que identifican a la región Caribe.
Aunque las inscripciones cierran el 13 de diciembre, la organización destaca que la respuesta del público ha sido positiva, señal clara de que la comunidad valora estos escenarios como parte de su identidad. No se trata solo de competir: es un acto de memoria colectiva. Cada acorde, cada verso improvisado y cada cometa elevada se convierte en un recordatorio de que el folclor no puede ser reemplazado por el ruido de la modernidad.
La presidenta del festival, Ana Carolina Molina Daza, ha reiterado su invitación a propios y visitantes, destacando que Patillal es un territorio donde “el vallenato tiene su nido y se vive de cerca la esencia del folclor”. Y es precisamente esa esencia la que hace que estos tres días no sean simplemente una programación cultural, sino un encuentro emocional con el origen del canto vallenato.
Durante estos tres días se vivirán emocionantes rondas eliminatorias y finales que pondrán al descubierto el talento juvenil, pero también se abrirán espacios de reflexión con el conversatorio sobre la vida y obra de los homenajeados. El festival no solo entretiene: educa, preserva y renueva.
Así, el 36° Festival Tierra de Compositores se proyecta como una oportunidad para que Patillal vuelva a brillar, mostrando la riqueza de su cultura y la fuerza de sus tradiciones. La esperanza es que cada visitante salga con la certeza de que el vallenato, más que un género musical, es un legado que se construye día a día.



