Colombia

Nueva era sobre dos ruedas: en 2026 las motos en Colombia tendrán que cumplir estándares estrictos de seguridad

El 2026 marcará un antes y un después en la historia del tránsito en Colombia. El gobierno ha confirmado que entrará en vigor una norma que exige a todas las motocicletas nuevas cumplir con estándares técnicos de seguridad más exigentes —específicamente, sistemas modernos de frenado (CBS o ABS) y marcaje certificable— con el fin de reducir la siniestralidad vial, proteger vidas y promover una conducción responsable.


Qué cambia y para quién


Las nuevas exigencias aplican a las motos nuevas comercializadas o ensambladas a partir del 13 de octubre de 2026. Según el reglamento:
• Las motos de cilindraje entre 50 y 150 cc deberán venir equipadas con sistema de frenado combinado (CBS) o con freno antibloqueo (ABS).
• Las motocicletas de más de 150 cc deberán incorporar obligatoriamente sistema ABS desde su fabricación.
• Además, todos los vehículos nuevos deben llevar un marcaje visible con certificación técnica, información del fabricante, datos de reglamento, etc. Esto asegura trazabilidad y cumplimiento normativo.
Es importante aclarar que la norma afecta solo a motos nuevas vendidas o ensambladas después de la fecha de entrada en vigencia —las motos anteriores no están obligadas a cumplir con estos requisitos, aunque siempre será recomendable verificar que sus sistemas de freno funcionen adecuadamente.


El propósito: salvar vidas y reducir accidentes


La razón detrás del endurecimiento de las normas es clara: en Colombia, los motociclistas representan uno de los grupos más vulnerables en las vías. Según autoridades de seguridad vial, muchos de los accidentes graves ocurren por fallos de adherencia, frenadas bruscas o pérdida de control en condiciones adversas. Sistemas como ABS o CBS ayudan a mitigar esos riesgos, distribuyendo adecuadamente la fuerza de frenado o evitando el bloqueo de las ruedas, lo que reduce las posibilidades de derrapes o caídas. Red+ Noticias+1
Más allá de un ajuste técnico, la medida representa un compromiso con la vida —prioriza la seguridad por encima del precio o del beneficio individual de poseer una moto barata, y pone en evidencia que la movilidad debe ir acompañada de responsabilidad y garantías de protección.


Implicaciones para compradores, fabricantes y sociedad


Para quienes planean comprar moto nueva: deben asegurarse que la unidad cumpla con los nuevos requisitos técnicos —frenos certificables y marcaje reglamentario— para poder matricularla y circular legalmente.
Para fabricantes y vendedores: la norma implica un reto: adaptar sus líneas de producción, certificar componentes, garantizar conformidad técnica, etiquetar correctamente las motos. Los cambios no son triviales, pero buscan alinear la industria nacional con estándares internacionales de seguridad.
Para la sociedad en general: la regulación es un paso hacia la reducción de víctimas viales. Si se acompaña de control, fiscalización y educación ciudadana, puede transformar la cultura del tránsito: de la informalidad y el riesgo, hacia la responsabilidad y la prevención.


Un cambio de paradigma para la movilidad en Colombia


Esta normativa no debe verse como un simple reglamento más. Es una apuesta por la protección de quienes circulan en moto —muchos de ellos trabajadores, estudiantes, familias— en un país donde la motocicleta es un medio esencial de transporte. Exigir estándares de seguridad significativos demuestra que las autoridades reconocen la vulnerabilidad de este grupo y deciden actuar para salvaguardar vidas.
Además, la norma tiene un valor simbólico: representa que la seguridad vial no es un tema exclusivo de automóviles o de las grandes ciudades. Incluso en zonas rurales, intermedias o en ciudades pequeñas, los motociclistas merecen protección, dignidad y el mismo derecho a la movilidad segura.

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