Emergencia en el Amazonas: cuando la seguridad turística queda al límite de la improvisación

El incendio que obligó a evacuar a 32 personas de un hotel en Leticia no puede interpretarse únicamente como un accidente aislado, sino como una advertencia clara sobre las debilidades estructurales en materia de seguridad turística en regiones apartadas del país. Aunque la rápida reacción de las autoridades evitó una tragedia mayor, el hecho expone una realidad incómoda: el crecimiento del turismo en zonas naturales no siempre va acompañado de protocolos sólidos de prevención y respuesta ante emergencias.
En primer lugar, la ubicación del hotel, a orillas del río Amazonas y con estructuras altamente inflamables, plantea interrogantes sobre los estándares de seguridad exigidos a este tipo de establecimientos. En regiones donde el acceso terrestre es limitado y la respuesta depende casi exclusivamente de rutas fluviales, los riesgos se multiplican. La evacuación por río, aunque exitosa, evidencia que cualquier demora adicional habría podido tener consecuencias fatales. Esto demuestra que no basta con promover el turismo ecológico; es indispensable garantizar condiciones mínimas de seguridad acordes con el entorno.
Por otro lado, este episodio pone en valor la labor de las instituciones de emergencia, como la Armada y los organismos de socorro, cuya intervención fue decisiva. Sin embargo, depender exclusivamente de la reacción de las autoridades no puede ser la norma. La prevención debe comenzar en los propios establecimientos, con planes de evacuación claros, personal capacitado y materiales de construcción que reduzcan la propagación del fuego. La ausencia de estos elementos convierte cualquier incidente en una amenaza desproporcionada para huéspedes y trabajadores.
Asimismo, el caso revela una tensión frecuente entre desarrollo económico y responsabilidad social. El turismo es una fuente clave de ingresos para el Amazonas y una oportunidad para visibilizar su riqueza natural y cultural. No obstante, cuando el afán de explotar estos destinos supera la planificación responsable, se pone en riesgo tanto a las personas como al entorno. Un incendio en plena selva no solo afecta a quienes estaban en el hotel, sino que también puede derivar en daños ambientales irreparables.
Finalmente, lo ocurrido en Leticia debe servir como punto de partida para una revisión profunda de las políticas de control y supervisión en zonas turísticas especiales. Más que celebrar que no hubo víctimas fatales, el debate debe centrarse en cómo evitar que situaciones similares se repitan. La seguridad no puede ser vista como un requisito secundario, sino como un pilar fundamental del turismo sostenible. De lo contrario, cada emergencia seguirá recordándonos que el crecimiento sin planificación tiene un costo demasiado alto.
#CANAL CORDOBA



