Colombia

Petro y Trump se verán en la Casa Blanca: una reunión clave para recomponer la agenda bilateral entre Colombia y Estados Unidos

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, confirmó que el próximo 3 de febrero sostendrá una reunión oficial con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca, un encuentro que el propio mandatario colombiano calificó como determinante para el futuro de las relaciones bilaterales. El anuncio se realizó durante un consejo de ministros y marca un punto de inflexión tras semanas de tensiones diplomáticas derivadas de declaraciones públicas y desacuerdos en asuntos sensibles como la política antidrogas.

De acuerdo con lo expresado por Petro, la cita es el resultado de un diálogo directo entre ambos gobiernos, activado luego de una llamada telefónica sostenida la semana pasada entre los dos jefes de Estado. Ese contacto, según explicó el mandatario, permitió distender el ambiente político y abrir el camino para concretar un encuentro cara a cara en Washington, en un momento en el que la relación entre ambos países atravesaba uno de sus episodios más complejos de los últimos años.

Uno de los ejes centrales de la reunión será el narcotráfico, un tema histórico en la agenda bilateral y fuente recurrente de fricciones. Petro anticipó que presentará a Trump cifras actualizadas sobre la lucha contra los narcóticos, en particular sobre la producción y el tráfico de cocaína, con el objetivo de demostrar las acciones emprendidas por Colombia y explicar el enfoque de su Gobierno, que prioriza una visión integral del problema, combinando seguridad, desarrollo social y transformación territorial.

El encuentro se produce en un contexto de diferencias profundas sobre la estrategia antidrogas. Mientras Estados Unidos ha mantenido tradicionalmente una política centrada en la erradicación y la interdicción, el Gobierno colombiano ha insistido en que el fenómeno del narcotráfico no puede abordarse únicamente desde una lógica represiva, sino que requiere atacar las causas estructurales que lo alimentan, como la pobreza, la exclusión y la falta de oportunidades en las zonas rurales.

Más allá del narcotráfico, la reunión Petro–Trump se perfila como un escenario para redefinir la agenda de cooperación entre Washington y Bogotá en materia de seguridad, migración, comercio e inversión. Analistas consideran que el encuentro será clave para evaluar hasta qué punto ambos gobiernos están dispuestos a encontrar puntos de convergencia, pese a las diferencias ideológicas y a los estilos contrastantes de liderazgo.

Para el presidente Petro, la cita representa también una oportunidad política para reposicionar a Colombia como un actor que busca una relación más equilibrada con Estados Unidos, basada en el respeto mutuo y en la corresponsabilidad frente a los desafíos regionales. Desde su perspectiva, la cooperación debe adaptarse a los cambios del contexto global y regional, sin desconocer la soberanía de los países ni las particularidades sociales de cada territorio.

La confirmación del encuentro llega, además, en un momento de alta sensibilidad política interna, donde el manejo de la relación con Estados Unidos es observado con atención por sectores empresariales, políticos y sociales. Para muchos, el resultado de esta reunión tendrá efectos no solo en la política exterior, sino también en la confianza internacional, la cooperación financiera y la percepción de estabilidad del país.

En ese sentido, la cita del 3 de febrero se convierte en un hito diplomático que podría marcar el rumbo de la relación bilateral en los próximos años. El reto para ambos mandatarios será transformar un escenario de tensiones y desencuentros en una agenda común que permita avanzar en soluciones concretas frente a problemas compartidos, especialmente el narcotráfico, sin profundizar las diferencias que han caracterizado el debate reciente.

La reunión entre Petro y Trump no solo será una prueba de la capacidad de diálogo entre dos gobiernos con visiones distintas, sino también un termómetro del estado real de la alianza entre Colombia y Estados Unidos, una relación histórica que, pese a las tensiones, sigue siendo estratégica para ambos países.

#CANAL CORDOBA

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