Un paso decisivo por la vida: Colombia fortalece el tamizaje neonatal obligatorio

La ampliación del Programa de Tamizaje Neonatal anunciada por el Ministerio de Salud marca un avance significativo en la política pública de protección a la primera infancia en Colombia. Con la expedición de una nueva resolución que ordena la realización obligatoria de seis pruebas adicionales a todos los recién nacidos, el país da un giro trascendental hacia la prevención temprana de enfermedades congénitas que, de no ser detectadas a tiempo, pueden generar discapacidad permanente o incluso causar la muerte.
Hasta ahora, el sistema de salud colombiano contemplaba de manera obligatoria una única prueba metabólica: el tamizaje para hipotiroidismo congénito. Si bien esta medida representó durante años un avance importante, los expertos han coincidido en que resultaba insuficiente frente a los estándares internacionales y a las posibilidades actuales de la medicina preventiva. Con la nueva normativa, el número de pruebas obligatorias asciende a siete, incorporando la detección de fenilcetonuria, galactosemia, fibrosis quística, hiperplasia suprarrenal congénita, déficit de biotinidasa y defectos de la hemoglobina, patologías que, aunque poco visibles al nacer, pueden desencadenar consecuencias graves si no se tratan oportunamente.
El valor de esta decisión no radica únicamente en el aumento del número de pruebas, sino en el enfoque integral que propone. El tamizaje neonatal, como explican especialistas en cuidado pediátrico y genética médica, no busca establecer diagnósticos definitivos, sino identificar de manera temprana señales de alerta en una etapa presintomática o subclínica. En otras palabras, se trata de una herramienta clave de prevención secundaria que permite actuar antes de que el daño sea irreversible, mejorando el pronóstico y la calidad de vida de los niños afectados.
La resolución también introduce un elemento fundamental: la garantía del proceso completo de atención. El Ministerio de Salud dejó claro que el tamizaje no se limita a la toma de una muestra de sangre, sino que abarca la información clara y oportuna a las familias, la correcta realización de la prueba entre las 48 y 72 horas de nacido el bebé, la repetición del examen cuando sea necesario, la entrega ágil de los resultados y, en los casos confirmados, la remisión inmediata a especialistas para iniciar tratamiento y seguimiento temprano. Este enfoque integral busca cerrar brechas históricas en el sistema, donde muchas veces las pruebas se realizaban sin un acompañamiento efectivo posterior.
Otro aspecto relevante es la financiación. Al establecer que estas pruebas serán cubiertas con recursos de la Unidad de Pago por Capitación (UPC), el Ministerio traslada a las EPS la responsabilidad de garantizar el acceso efectivo a través de su red de servicios. Esto representa un reto importante para el sistema de salud, especialmente en zonas apartadas del país, donde la cobertura y la oportunidad en la atención siguen siendo limitadas. No obstante, también constituye una oportunidad para reducir desigualdades y asegurar que el lugar de nacimiento no determine el futuro de un niño.
La meta gubernamental de alcanzar, para finales de 2026, una cobertura del 79 % de los recién nacidos con estas nuevas pruebas plantea un desafío ambicioso pero necesario. Alcanzarla requerirá no solo recursos, sino también voluntad institucional, capacitación del personal de salud y un trabajo sostenido de información y sensibilización a las familias.
En un país donde la prevención ha sido históricamente relegada frente a la atención de la enfermedad, la ampliación del tamizaje neonatal se consolida como una apuesta estratégica por la vida desde sus primeras horas. Más que una resolución administrativa, se trata de una decisión que puede marcar la diferencia entre una infancia limitada por una enfermedad prevenible y la posibilidad de un desarrollo pleno y saludable.
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