Tragedia aérea en El Alto deja al menos 15 muertos y abre investigación sobre siniestro de avión militar

Una tragedia sacudió a Bolivia la tarde de este 27 de febrero, cuando un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Boliviana se estrelló en inmediaciones del aeropuerto de El Alto, dejando de manera preliminar al menos 15 personas fallecidas y cerca de 30 heridas. El impacto no solo comprometió a los ocupantes de la aeronave, sino que también alcanzó vehículos y civiles en tierra, amplificando la magnitud del desastre.
Según informó el Ministerio de Defensa de Bolivia, el siniestro ocurrió hacia las 6:15 p. m., en momentos en que la aeronave se disponía a aterrizar tras cubrir la ruta desde Santa Cruz. A bordo viajaban ocho personas. Sin embargo, el mayor número de víctimas se registró en tierra, donde el avión impactó varios automotores, generando escenas de destrucción y pánico en una zona de alta circulación cercana al aeropuerto internacional de El Alto.
El hecho adquiere una dimensión adicional por la carga que transportaba la aeronave. De acuerdo con el Banco Central de Bolivia, el avión llevaba billetes en moneda nacional. Tras el accidente, parte del dinero quedó esparcido en el lugar, lo que atrajo a decenas de personas que intentaron recogerlo. Ante esta situación, las autoridades utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a la multitud y asegurar la zona.
El Banco Central aclaró posteriormente que los billetes no tenían valor legal, pues no se había completado su proceso de monetización. Asimismo, advirtió que la apropiación de ese material constituye un delito y exhortó a la ciudadanía a devolver cualquier cantidad retirada del sitio del siniestro. Este episodio, además de evidenciar el caos posterior al accidente, puso de relieve los desafíos de control en escenarios de emergencia donde confluyen conmoción, desinformación y necesidad económica.
Por su parte, el Ministerio de Salud confirmó el despliegue de al menos nueve ambulancias y el traslado de más de 30 heridos a distintos centros asistenciales. Los hospitales de la región activaron protocolos de atención masiva de víctimas, mientras equipos de rescate trabajaban entre los restos de la aeronave y los vehículos afectados.
Las autoridades iniciaron investigaciones para esclarecer las causas del accidente. Entre las hipótesis preliminares se contemplan fallas mecánicas o problemas durante la maniobra de aproximación, aunque hasta el momento no se ha emitido un pronunciamiento oficial concluyente. El análisis de la caja negra y la revisión técnica del aparato serán determinantes para establecer responsabilidades y evitar que un hecho de esta magnitud se repita.
El siniestro plantea interrogantes sobre las condiciones operativas de la aviación militar y los protocolos de seguridad en zonas aeroportuarias con tránsito vehicular cercano. También deja al descubierto la vulnerabilidad de áreas urbanas frente a emergencias aeronáuticas, especialmente cuando se trata de aeronaves de gran tamaño como el Hércules C-130.
Más allá de las cifras preliminares, el impacto humano es profundo. Familias enteras esperan confirmaciones oficiales sobre sus seres queridos, mientras el país asimila una tragedia que combina pérdida de vidas, afectación urbana y cuestionamientos institucionales. El duelo colectivo se mezcla con la exigencia de respuestas claras y transparentes por parte de las autoridades.
En las próximas horas, los reportes oficiales serán claves para dimensionar el alcance real del desastre y establecer las causas definitivas. Por ahora, Bolivia enfrenta uno de los accidentes aéreos más graves de los últimos años, con la mirada puesta en la investigación y en la atención integral de las víctimas.
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