Colombia

Captura de alias “Conejo” golpea el entorno de Iván Mordisco y evidencia presión del Estado contra las disidencias

La ofensiva de las autoridades contra las estructuras de las disidencias de las Farc continúa dejando resultados en distintas regiones del país. En las últimas horas, la Policía Nacional confirmó la captura de alias “Conejo”, hermano del cabecilla guerrillero Iván Mordisco, durante un operativo desarrollado en el municipio de Falán, en el departamento del Tolima. La detención se produjo cuando el hombre intentaba desplazarse hacia Bogotá, presuntamente con el objetivo de evadir a las autoridades.

El procedimiento se llevó a cabo en el marco de un plan candado desplegado por la Fuerza Pública en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, tras labores de seguimiento e inteligencia que permitieron ubicar al sospechoso. Según la información oficial, alias “Conejo” se movilizaba en transporte público cuando fue interceptado por los uniformados en el sector donde se desarrolló el operativo.

Las autoridades señalaron que el capturado tenía una orden judicial vigente por los delitos de homicidio, secuestro y porte ilegal de armas. Además, es investigado por presuntos vínculos con las estructuras logísticas de las disidencias, organización armada ilegal que continúa operando en varias regiones del país y que mantiene una confrontación constante con la Fuerza Pública.

La captura cobra especial relevancia porque se produce menos de 72 horas después de la detención de alias “Jota”, también hermano de Iván Mordisco, quien fue capturado en la misma localidad de Falán. La coincidencia de ambos operativos en un corto periodo de tiempo refleja una estrategia de presión directa contra el entorno familiar y operativo del jefe de las disidencias.

Para las autoridades, estos resultados representan un golpe importante contra las redes que respaldan y financian las actividades de los grupos armados ilegales. Según la Policía, las estructuras cercanas a los cabecillas suelen desempeñar un papel clave en la logística, la administración de recursos ilícitos y la coordinación de actividades criminales que sostienen el funcionamiento de estas organizaciones.

Iván Mordisco, cuyo nombre real es Néstor Gregorio Vera Fernández, es considerado uno de los principales líderes de las disidencias de las Farc que no se acogieron al acuerdo de paz firmado en 2016 entre el Estado colombiano y la antigua guerrilla. Desde entonces, estas estructuras han mantenido presencia en diferentes zonas del país, especialmente en regiones estratégicas para el narcotráfico, la minería ilegal y otras economías ilícitas.

El Ministerio de Defensa destacó que las capturas hacen parte de una estrategia integral orientada a desmantelar las redes criminales que sostienen a estas organizaciones armadas. Según el Gobierno, el debilitamiento del entorno cercano de los cabecillas permite reducir la capacidad operativa de los grupos y limitar su expansión territorial.

En ese sentido, las autoridades han reiterado que la lucha contra las disidencias no se limita únicamente a operaciones militares en zonas rurales, sino que también incluye acciones judiciales dirigidas a capturar a quienes facilitan la logística, el financiamiento y la movilidad de estas estructuras.

La ofensiva contra el círculo cercano de Iván Mordisco se enmarca además dentro de una política de seguridad que combina operaciones de inteligencia, recompensas e investigaciones judiciales para ubicar a los principales líderes de las organizaciones armadas ilegales. Actualmente, el Gobierno mantiene una recompensa millonaria por información que permita localizar al cabecilla.

Las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía para colaborar con información que contribuya a la captura de los máximos responsables de estas estructuras. Según el Ministerio de Defensa, la participación de la población ha sido clave en varios operativos recientes que han permitido desarticular redes criminales y ubicar a integrantes de alto perfil dentro de estas organizaciones.

Aunque las capturas recientes representan avances importantes en la lucha contra las disidencias, el desafío sigue siendo complejo. Estas estructuras han demostrado una capacidad constante de adaptación y reorganización en diferentes regiones del país, lo que obliga a las autoridades a mantener una estrategia sostenida para enfrentar su presencia.

En este contexto, los resultados obtenidos en Falán reflejan un nuevo capítulo en la presión institucional contra uno de los grupos armados ilegales más activos en Colombia. Mientras las investigaciones avanzan y los capturados enfrentan su proceso judicial, el objetivo de las autoridades continúa siendo el mismo: debilitar las redes que sostienen a estas organizaciones y reducir su capacidad para operar en el territorio nacional.

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