Cultura

Un acordeón para la eternidad: Valledupar busca convertir en monumento el legado de Emilianito Zuleta

La posibilidad de erigir un monumento inspirado en la canción “Mi Acordeón” no es simplemente una apuesta estética para la ciudad de Valledupar; es, en esencia, una declaración cultural sobre la memoria, la identidad y el valor simbólico del vallenato en Colombia. La propuesta titulada “La Gloria de Valledupar: Homenaje a Mi Acordeón”, impulsada por el artista Jhon Peñaloza, revive una promesa hecha hace más de cuatro décadas en versos y la proyecta hacia el espacio público como un acto de reconocimiento colectivo.

La obra, inspirada en la interpretación de Poncho Zuleta y compuesta por Emilianito Zuleta, trasciende el plano musical para convertirse en un símbolo de arraigo cultural. No es casual que la escultura tome la forma de un acordeón, instrumento que ha sido durante décadas el vehículo narrativo de historias campesinas, amores, nostalgias y vivencias del Caribe colombiano. En ese sentido, el proyecto no solo homenajea a un artista, sino que reivindica un lenguaje cultural que ha logrado posicionarse como patrimonio vivo del país.

Sin embargo, más allá del entusiasmo que generan los renders y el respaldo inicial del alcalde Ernesto Orozco, el proyecto plantea interrogantes de fondo sobre la gestión cultural en Colombia. ¿Hasta qué punto las iniciativas simbólicas logran traducirse en políticas sostenibles de preservación del patrimonio? La historia reciente muestra que muchas propuestas artísticas quedan atrapadas en trámites administrativos o dependen de voluntades políticas cambiantes, lo que pone en riesgo su materialización.

El caso de este monumento también abre un debate sobre el uso del espacio público. La Plaza Alfonso López, epicentro histórico del vallenato, no es un escenario cualquiera: es un lugar cargado de significado donde convergen tradición, turismo y memoria. Intervenirlo implica no solo una decisión estética, sino una responsabilidad institucional frente a la conservación del patrimonio urbano y cultural.

En términos sociales, la iniciativa tiene el potencial de fortalecer el sentido de pertenencia de los vallenatos y de proyectar la ciudad como un referente cultural a nivel nacional e internacional. En una época donde las dinámicas culturales tienden a diluirse en lo digital, la construcción de monumentos físicos cobra un valor adicional: materializar la memoria en el territorio.

No obstante, el reto será evitar que este proyecto se convierta en un gesto aislado. Para que tenga un impacto real, debe articularse con políticas de formación, promoción y apoyo a nuevas generaciones de músicos y compositores. De lo contrario, el riesgo es que el homenaje quede reducido a una pieza decorativa sin conexión con el presente del vallenato.

La eventual construcción de este acordeón monumental representa, en última instancia, una oportunidad para que Valledupar reafirme su identidad cultural con acciones concretas. Convertir en realidad los versos de “Mi Acordeón” no solo sería cumplir una promesa poética, sino consolidar un legado que sigue marcando el pulso del folclor colombiano.

#CANAL CORDOBA

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba