Tensión en la transición: Ministra de Transporte inicia empalme sin el equipo del presidente electo

María Fernanda Rojas aseguró que el proceso «es con el pueblo» ante la ausencia de los delegados del nuevo mandatario, intensificando las distancias entre ambos sectores políticos.
BOGOTÁ, COLOMBIA. — El proceso de transición de mando en el sector de infraestructura y movilidad del país arrancó en medio de un escenario inédito y de alta polarización. La ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, lideró el inicio formal de las mesas de empalme de su cartera de manera unilateral, debido a la ausencia del equipo designado por el presidente electo.
Ante las mesas vacías destinadas a la comisión del nuevo gobierno, la funcionaria envió un contundente mensaje político al asegurar que la gestión del sector no se detendrá por la falta de delegados institucionales.
«El empalme es con el pueblo»
Durante la apertura de las jornadas informativas en las instalaciones del ministerio, Rojas defendió la legitimidad del ejercicio argumentando que la rendición de cuentas debe entregarse directamente a la ciudadanía:
«Ministra de Transporte inició el empalme sin el equipo del presidente electo y aseguró que ‘es con el pueblo'», reportaron los canales oficiales informativos, destacando la decisión de la ministra de abrir las mesas a organizaciones sociales, veedurías y comunidades.
La jefe de la cartera ministerial enfatizó que el informe de gestión de los megaproyectos viales, fluviales y férreos del país es de carácter público y que la prioridad es garantizar la continuidad de las obras en ejecución, independientemente de los roces políticos del proceso de transición.
Incertidumbre sectorial por falta de coordinación
La falta de articulación directa entre el equipo saliente y la comisión del gobierno entrante ha encendido las alarmas en el sector gremial y de la construcción. Analistas advierten que un empalme sin interlocución técnica directa podría traer las siguientes consecuencias:
Retrasos en decisiones clave: La adjudicación de licitaciones pendientes y las consultas previas de grandes proyectos viales podrían quedar en el limbo.
Falta de claridad presupuestal: No hay un terreno común respecto a las vigencias futuras necesarias para financiar las grandes obras viales y los sistemas de transporte masivo de las principales capitales.
Mientras el gobierno saliente insiste en avanzar con las mesas comunitarias abiertas, sectores de la oposición y del equipo electo justifican su ausencia argumentando la necesidad de garantías previas y auditorías independientes antes de recibir formalmente las cuentas de la cartera de transporte.



