Abel Antonio Villa: La leyenda del juglar vallenato que asistió a su propio velorio

En la época dorada de la música de la provincia, los juglares vallenatos eran como pájaros sin nido fijo. Salían de sus pueblos natales con el acordeón terciado al pecho y emprendían extensas travesías sin rumbo ni fecha fija de retorno. Regresaban únicamente cuando el destino, el cansancio acumulado o la nostalgia apremiante decidían ponerle punto final al recorrido. Una parranda llamaba inevitablemente a otra, un compadre entusiasmado invitaba al siguiente poblado y, en medio de versos e improvisaciones, la música terminaba convertida en el único calendario posible.
Nadie sabía con certeza dónde se encontraban estos poetas itinerantes durante sus largas ausencias. Sus familias y amigos solo albergaban la esperanza constante de verlos aparecer un día cualquiera, montados en un burro, a bordo de una chalupa cruzando el río o simplemente caminando a paso firme por los polvorientos caminos de herradura del Caribe colombiano.
Fue precisamente esa dinámica de ausencias prolongadas e incomunicación la que dio origen a una de las anécdotas más insólitas y memorables en la historia del folclor vallenato: la de Abel Antonio Villa, el reconocido compositor y acordeonero que tuvo la singular experiencia de presenciar su propio funeral.
Cuenta la tradición folclórica que, tras varios días ininterrumpidos de parranda y viaje por caseríos remotos, en su pueblo natal corrió el rumor de que el juglar había fallecido. La noticia se extendió con rapidez y sus allegados, consternados, organizaron de inmediato las honras fúnebres. Se encendieron las velas, se sirvió el café de luto y la comunidad se reunió a llorar al músico.
La sorpresa para los asistentes fue monumental cuando, en pleno desarrollo del velorio, el propio Abel Antonio Villa hizo su aparición en el lugar. Venía de regreso a casa con el acordeón al hombro, ajeno a los rumores de su supuesta muerte y listo para continuar cantando. La conmoción inicial entre los presentes dio paso al asombro y, posteriormente, a una celebración inolvidable.
Aquel episodio no solo inmortalizó la figura de Abel Antonio Villa dentro del imaginario popular, sino que dio origen a célebres composiciones que narraron para la posterioridad el día en que la muerte intentó llevárselo antes de tiempo. Su historia sigue siendo hoy un reflejo vivo de la mística, la bohemia y la libertad con la que los pioneros del vallenato construyeron la identidad musical de toda una región.
apoyos IH, IA



