Alerta sanitaria en Córdoba: el dengue supera los 10.000 casos mientras sube la presión sobre el sistema de salud

El departamento de Córdoba enfrenta una situación epidemiológica preocupante: el dengue sigue expandiéndose y, al cierre de 2025, se registraron más de 10.000 casos acumulados en la región, ubicándola entre las zonas más afectadas del país. Según los boletines del Instituto Nacional de Salud (INS), Córdoba reportó 10.046 contagios, convirtiéndose en uno de los cinco departamentos con mayor número de casos de dengue a nivel nacional, junto a Santander, Meta, Norte de Santander y Antioquia.
Estas cifras reflejan un fenómeno que va más allá de un incremento estacional: son el resultado de la combinación de factores ambientales, sociales y estructurales que favorecen la proliferación del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue. Las condiciones cálidas, la presencia de lluvias intermitentes y la acumulación de agua en recipientes y espacios urbanos sin el adecuado manejo de residuos conforman un escenario propicio para el aumento de criaderos del vector, lo que eleva drásticamente el riesgo de contagio comunitario.
Desde una perspectiva periodística, la expansión de los casos obliga a analizar cómo las políticas sanitarias, la respuesta institucional y la participación ciudadana se articulan para enfrentar esta amenaza de salud pública. La cifra acumulada en Córdoba es significativa no solo por su volumen, sino porque evidencia falencias persistentes en la prevención y control del dengue. A pesar de las campañas de fumigación y eliminación de criaderos, la enfermedad continúa ganando terreno, poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades locales y regionales.
El impacto de esta crisis sanitaria se siente con particular fuerza en los servicios de salud. La alta demanda de atención por síntomas febriles, deshidratación y complicaciones asociadas al dengue convierte a clínicas y hospitales en puntos de intensa presión, especialmente en municipios con menor capacidad de infraestructura médica. Cuando se suman los casos con signos de alarma y los casos graves, la necesidad de atención especializada se vuelve evidente y representa un reto para garantizar atención oportuna.
Además, la distribución etaria de los contagios muestra que la enfermedad no discrimina por edades, aunque tiende a afectar con mayor frecuencia a niños y jóvenes, quienes representan una proporción considerable de los casos notificados en todo el país. Esta realidad agrava la situación social, pues afectan no solo la salud individual sino también la asistencia escolar y la productividad familiar, generando un impacto socioeconómico que exige respuestas integrales.
La expansión del dengue en Córdoba también pone de manifiesto la importancia de la educación comunitaria y la corresponsabilidad social. La eliminación de criaderos en casas y espacios públicos, la utilización de repelentes, mosquiteros y ropa protectora, así como la consulta médica temprana ante señales de alarma, son medidas fundamentales que requieren la participación activa de la población. Sin embargo, estas acciones solo pueden ser efectivas si van acompañadas de decisiones gubernamentales firmes y sostenidas que fortalezcan la vigilancia epidemiológica y los programas de prevención.
Finalmente, la situación del dengue en Córdoba no es aislada, sino parte de un panorama nacional que, hasta finales de diciembre de 2025, sumó más de 123.756 casos en todo Colombia, lo que obligó a activar protocolos de salud pública en múltiples regiones del país. Este contexto nacional demuestra que el dengue se ha convertido en un desafío estructural que requiere no solo acciones reactivas, sino políticas públicas de largo plazo que combinen salud, educación, manejo ambiental y desarrollo comunitario.
#CANAL CORDOBA



