Montería

Diciembre a Ritmo de Ciudad: Montería Ajusta sus Noches para Impulsar Economía y Convivencia

La llegada de diciembre no solo enciende las luces navideñas en Montería: también transforma la dinámica económica y social de la ciudad. Con más visitantes, más consumo y mayor actividad nocturna, la administración municipal decidió ajustar los horarios de bares y establecimientos de entretenimiento durante fechas específicas de la temporada, permitiendo cierres hasta las 5:00 a. m. y regresando a la 1:00 a. m. en los días ordinarios. Esta medida, aunque aparentemente simple, abre un debate necesario sobre cómo equilibrar celebración, economía y responsabilidad ciudadana.

El primer impacto —y quizá el más evidente— se refleja en el sector económico. Los comerciantes de la noche, que suelen ser motor de empleo durante diciembre, encuentran en esta ampliación horaria una oportunidad para recuperar ingresos, atraer más clientela y dinamizar servicios complementarios como transporte, gastronomía y ventas informales. En un año donde muchos negocios luchan por sostenerse, permitir unas horas adicionales significa abrir un margen de respiro y de crecimiento que difícilmente se daría en meses comunes.

Sin embargo, el enfoque de la Alcaldía no fue simplemente abrir más tiempo las puertas: el decreto integró requisitos estrictos para cada establecimiento. Se exige inscripción previa, planes de prevención vial y el compromiso de implementar campañas de autocuidado y consumo responsable. Este componente es crucial, pues reconoce que extender horarios sin medidas de control puede traer efectos adversos como aumento de riñas, accidentes de tránsito o conflictos en zonas residenciales. La regulación intenta evitar que la diversión se convierta en inseguridad.

Desde una perspectiva social, los ajustes también reflejan una lectura realista de la vida urbana: las personas necesitan espacios de esparcimiento, especialmente en épocas festivas, pero la ciudad necesita orden para funcionar. La apertura regulada permite que los ciudadanos encuentren espacios seguros para compartir sin caer en improvisaciones que podrían generar riesgos. Diciembre es un mes de unión, y permitir celebraciones más amplias, pero bajo normas claras, puede fortalecer la convivencia.

Aun así, la medida invita a una reflexión más profunda: ¿está preparada Montería para sostener un modelo de nocturnidad regulada? Esta época es un ensayo importante. Si comerciantes cumplen, ciudadanos actúan con responsabilidad y autoridades mantienen el control, la ciudad puede proyectarse hacia políticas de entretenimiento nocturno más estables en los próximos años. Si, por el contrario, prevalecen los excesos, se reforzará la idea de que la ampliación horaria solo es viable en contextos estrictamente vigilados.

Finalmente, más allá de horarios y decretos, esta decisión subraya un mensaje claro: Montería quiere una Navidad próspera, alegre y ordenada. La administración busca que la ciudad vibre y respire celebración, pero sin perder el norte de la convivencia ni sacrificar la tranquilidad de sus habitantes. La fiesta puede coexistir con la responsabilidad; el reto está en que cada actor —autoridad, comerciante y ciudadano— entienda que diciembre es una oportunidad, no una excusa.

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