Emergencia sanitaria en El Dorado: comunidad denuncia acumulación de desechos tras inundaciones en Montería

La calle 28, entre las carreras 13 y 16 del barrio El Dorado, en Montería, se ha convertido en un punto crítico de preocupación sanitaria luego de que decenas de familias, afectadas por recientes inundaciones, sacaran a las vías públicas muebles, electrodomésticos y enseres que quedaron inservibles. La acumulación de estos residuos, producto del frente frío que impactó la ciudad, mantiene en alerta a la comunidad ante la falta de recolección oportuna.
Los habitantes del sector aseguran que la situación ha derivado en malos olores persistentes, riesgo de proliferación de roedores e insectos y un deterioro evidente del entorno urbano. Aunque los desechos no corresponden a basura doméstica habitual, sino a objetos dañados por el agua, su permanencia prolongada en el espacio público ha generado un foco de contaminación que preocupa especialmente a familias con niños y adultos mayores.
La comunidad ha solicitado la intervención inmediata del alcalde Hugo Kerguelén, así como del gobernador Erasmo Zuleta Bechara, para que se adopten medidas urgentes que permitan mitigar los impactos ambientales y de salud pública. También pidieron el acompañamiento de la Defensoría del Pueblo, ante lo que consideran una situación que vulnera condiciones básicas de salubridad.
Desde una perspectiva periodística, el caso expone un desafío recurrente tras emergencias climáticas: la gestión integral de residuos postinundación. Cuando los fenómenos naturales obligan a las familias a desechar bienes dañados, la capacidad institucional para responder con planes de recolección extraordinarios se convierte en un elemento clave para evitar crisis sanitarias secundarias.
El episodio también evidencia la dimensión social de la emergencia. Los objetos acumulados en las calles no solo representan contaminación, sino el reflejo material de pérdidas económicas que golpean a hogares vulnerables. Cada colchón, mueble o electrodoméstico inservible simboliza una afectación directa al patrimonio familiar.
Mientras las autoridades evalúan medidas y la comunidad permanece a la espera de soluciones concretas, la situación en El Dorado subraya la necesidad de protocolos claros para la disposición de residuos en contextos de desastre. La respuesta institucional no solo determinará la recuperación ambiental del sector, sino también la confianza ciudadana en la capacidad del Estado para actuar con rapidez y eficacia ante contingencias.
El reto inmediato es evitar que una emergencia climática derive en una crisis sanitaria, restableciendo condiciones dignas y seguras para los habitantes del barrio y garantizando que la gestión pública esté a la altura de las circunstancias.
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