Agroeconómica

Empleo crece en cifras, pero la informalidad y la inactividad ensombrecen la recuperación laboral

La más reciente radiografía del mercado laboral colombiano revela una paradoja que ya no puede analizarse solo desde la cifra headline del desempleo. Aunque el país registró en enero de 2026 una tasa de desocupación de 10,9 %, es decir, 0,8 puntos porcentuales menos frente al mismo mes del año anterior, el trasfondo de los datos divulgados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) evidencia una estructura laboral frágil, marcada por la informalidad y la reducción en la participación de la población económicamente activa.

El debate se intensificó tras las declaraciones del presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), Bruce Mac Master, quien cuestionó si el incremento en la ocupación podría estar influenciado por el gasto público en órdenes de prestación de servicios antes de la entrada en vigor de la Ley de Garantías. Más allá del señalamiento político, su observación pone el foco en la calidad y sostenibilidad del empleo que se está generando.

De los 324.000 nuevos puestos de trabajo creados en el último año, apenas 75.000 corresponden a empleos asalariados. El resto se concentra en el segmento no asalariado, una categoría que suele incluir trabajadores independientes, informales o vinculados bajo esquemas contractuales menos estables. Esta composición explica por qué, pese a la reducción del desempleo, el mercado laboral sigue enfrentando un desafío estructural: la alta informalidad.

La informalidad laboral en Colombia no solo impacta la estabilidad de los ingresos y el acceso a seguridad social, sino que limita la productividad y reduce la base tributaria del país. Según el informe, la informalidad habría disminuido un punto porcentual en enero, pero desde el sector empresarial se cuestiona la consistencia de esa reducción frente al tipo de empleo generado. La preocupación radica en que la mejora estadística podría no traducirse en un fortalecimiento real del tejido productivo formal.

Otro elemento que enciende las alertas es la caída en la participación laboral. Mientras la Tasa Global de Participación se ubicó en 63,6 %, y la Tasa de Ocupación en 56,7 % —similar a la de hace un año—, alrededor de 410.000 personas pasaron a la categoría de económicamente inactivas. Esto significa que, aunque el desempleo baja, también lo hace el número de personas que buscan trabajo activamente, un fenómeno que puede distorsionar la lectura optimista de los indicadores.

En términos sectoriales, el comercio y la reparación de vehículos continúan concentrando el mayor número de trabajadores, con 17,2 % del total, aunque paradójicamente perdió 149.000 empleos frente a enero de 2025. En contraste, administración pública y defensa sumó 172.000 nuevos puestos, y actividades profesionales y científicas añadió 155.000. El dinamismo del sector público vuelve así al centro del análisis sobre el origen del crecimiento del empleo.

En cifras absolutas, Colombia alcanzó 23,2 millones de personas ocupadas. Sin embargo, la pregunta de fondo no es únicamente cuántos trabajan, sino bajo qué condiciones lo hacen. El país enfrenta el reto de transformar el crecimiento cuantitativo en una expansión cualitativa del empleo, con mayor formalización, estabilidad contractual y aportes a la seguridad social.

El panorama actual exige una mirada más profunda que trascienda la variación anual de la tasa de desempleo. Si bien los indicadores muestran señales de recuperación, la sostenibilidad del mercado laboral dependerá de políticas que impulsen la productividad empresarial, reduzcan los costos de formalización y generen incentivos reales para la contratación asalariada.

En un contexto económico aún marcado por la desaceleración y la incertidumbre fiscal, el desafío no es solo crear más empleo, sino construir un mercado laboral que garantice estabilidad y protección social. De lo contrario, la aparente mejoría podría quedarse en una cifra alentadora, pero insuficiente para transformar de fondo la realidad laboral del país.

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