Exportadores colombianos de uchuva y gulupa se adaptan al Pacto Verde Europeo para mantener su acceso al mercado internacional

Las exportaciones colombianas de frutas exóticas atraviesan un proceso de transformación impulsado por las nuevas exigencias ambientales y sanitarias de la Comisión Europea. Desde la presentación del Pacto Verde Europeo en 2019, los productores que buscan ingresar o mantenerse en el mercado europeo deben cumplir con estrictos estándares relacionados con sostenibilidad, trazabilidad y control de residuos químicos en los alimentos.
Lo que inicialmente fue concebido como una estrategia ambiental para convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro para 2050, hoy se ha consolidado como uno de los principales marcos regulatorios del comercio agrícola global. Para países exportadores como Colombia, este cambio ha obligado a adaptar los modelos de producción para garantizar el acceso a mercados altamente exigentes.
En el caso de frutas como la uchuva y la gulupa, los nuevos requisitos se concentran en aspectos como la trazabilidad completa del producto, los límites máximos de residuos químicos y la implementación de prácticas sostenibles en toda la cadena productiva.
De acuerdo con Álvaro Ernesto Palacio Peláez, las nuevas normas han tenido un impacto importante en el sector exportador colombiano, ya que obligan a los productores a demostrar no solo la inocuidad de los alimentos, sino también el cumplimiento de estándares ambientales y sociales. Según el dirigente gremial, el mercado europeo ahora exige una visión integral de la sostenibilidad, basada en la estrategia conocida como “de la granja a la mesa”, que busca garantizar una producción agrícola responsable desde el origen hasta el consumidor final.
Frente a este panorama, el gremio Asohofrucol asegura que el país ha logrado adaptarse a las nuevas exigencias gracias a la implementación de modelos productivos más sostenibles. Uno de ellos es la estrategia denominada “Somos Agricultura Tropical”, un enfoque agroecológico que promueve prácticas responsables en el cultivo de frutas y que ya ha impactado a más de 80.000 productores en distintas regiones del país.
Este modelo busca mejorar la productividad agrícola mientras se reducen los impactos ambientales, permitiendo que los productores cumplan con los estándares internacionales sin incurrir en costos excesivos. Según Asohofrucol, esta estrategia ha facilitado que los agricultores colombianos se mantengan competitivos en mercados altamente regulados.
Las oportunidades comerciales más claras para estas frutas se encuentran actualmente en países como Alemania y Países Bajos, donde existe una creciente demanda por productos exóticos y saludables. Estudios de mercado elaborados por el gremio revelan que el consumo de uchuva en Alemania tiene características particulares: el producto es adquirido principalmente por consumidores entre 56 y 75 años y se utiliza con frecuencia en la decoración de bebidas, postres y preparaciones gastronómicas.
Sin embargo, el principal obstáculo identificado en este mercado es el precio. Muchos consumidores consideran que la fruta es costosa y buscan opciones más económicas, lo que obliga a los exportadores colombianos a encontrar un equilibrio entre sostenibilidad, calidad y competitividad en los precios.
Para responder a este desafío, los exportadores han intensificado sus esfuerzos para obtener certificaciones internacionales como GlobalG.A.P., un sello que garantiza el cumplimiento de estándares de calidad, seguridad alimentaria y sostenibilidad ambiental. Estas certificaciones son cada vez más valoradas por las cadenas de supermercados europeas y se han convertido en una puerta de entrada para acceder a nichos de alto valor en el mercado internacional.
Aunque la obtención de estos sellos implica inversiones adicionales para los productores, los expertos del sector consideran que los beneficios a largo plazo son significativos. La adopción de prácticas sostenibles no solo mejora la productividad y reduce costos operativos, sino que también fortalece la reputación del país como proveedor confiable de alimentos de alta calidad.
Para los líderes del sector hortifrutícola colombiano, la sostenibilidad ha dejado de ser una ventaja competitiva opcional para convertirse en una condición indispensable para permanecer en los mercados internacionales. En un contexto donde las regulaciones ambientales son cada vez más estrictas, cumplir con estas exigencias será determinante para que productos como la uchuva y la gulupa continúen ocupando un lugar destacado dentro de las exportaciones agrícolas del país.
De no adaptarse a estas transformaciones, advierten los expertos, muchos productores podrían quedar excluidos de uno de los mercados más importantes y exigentes del mundo, lo que demuestra que la sostenibilidad ya no es solo una tendencia, sino una regla fundamental del comercio agrícola global.
#CANAL CORDOBA



