Saneamiento que transforma: Montería avanza en equidad rural con la entrega de 202 baños en Loma Verde

La entrega de 202 baños en el corregimiento de Loma Verde y sus veredas no es un acto menor dentro de la gestión pública municipal. Se trata de una intervención estructural que toca uno de los déficits históricos más profundos del campo colombiano: el acceso al saneamiento básico. En un país donde la brecha entre lo urbano y lo rural sigue siendo evidente, este tipo de obras adquiere un valor que va más allá de la infraestructura y se inscribe en el terreno de la dignidad humana.
El recorrido encabezado por el alcalde de Montería, Hugo Kerguelén García, junto a la gestora social Diana Sierra, deja ver una apuesta política clara: llevar inversión social al territorio rural no como complemento, sino como prioridad. Durante décadas, muchas de las veredas beneficiadas convivieron con condiciones sanitarias precarias que impactaban directamente la salud, el ambiente y la calidad de vida de las familias campesinas. La ausencia de baños adecuados no solo era un problema doméstico, sino una expresión concreta de abandono estatal.
Desde una mirada periodística, el proyecto tiene varias lecturas relevantes. En primer lugar, la magnitud de la inversión —más de 3.000 millones de pesos— revela que el saneamiento básico empieza a ocupar un lugar central en la agenda pública local. A ello se suma la generación de 380 empleos directos e indirectos, lo que convierte la obra en un motor temporal de dinamización económica en zonas rurales donde las oportunidades laborales suelen ser escasas.
El impacto social de esta intervención es directo y medible. Contar con un baño en condiciones adecuadas reduce riesgos sanitarios, previene enfermedades de origen hídrico y mejora las condiciones de vida, especialmente de niños, niñas y adultos mayores. En territorios donde la salud pública enfrenta limitaciones estructurales, este tipo de acciones funcionan como una primera barrera de protección para las comunidades.
El discurso del alcalde Kerguelén, centrado en la equidad territorial, encuentra respaldo en los hechos. La distribución de los baños en múltiples veredas —San Francisco, Oyeto, Octavia, San Diego, San Miguel, entre muchas otras— demuestra una lógica descentralizada de la inversión, que reconoce la diversidad y extensión del corregimiento de Loma Verde. No se trata de una obra concentrada en un solo punto, sino de una red de soluciones que impacta a distintos núcleos poblacionales.
La participación de la gestora social Diana Sierra aporta, además, una dimensión humana al proyecto. Su acompañamiento al recorrido refuerza el mensaje de que las políticas públicas no solo deben medirse en cifras, sino en su capacidad de transformar entornos y hábitos cotidianos. Entornos más limpios y seguros repercuten directamente en la vida familiar y comunitaria, fortaleciendo el tejido social del campo.
Las voces de las comunidades beneficiadas también son clave para entender el alcance de la iniciativa. El agradecimiento expresado por los habitantes no se limita al hecho material de recibir una obra, sino al reconocimiento de que, por primera vez, una administración municipal llega con soluciones concretas a necesidades básicas largamente postergadas. En ese sentido, el proyecto contribuye a reconstruir la confianza entre el Estado local y la ruralidad.
En conclusión, la entrega de estos 202 baños en Loma Verde no es solo una obra de infraestructura sanitaria. Es una declaración política sobre el tipo de desarrollo que busca Montería: uno que no se concentra exclusivamente en lo urbano y que entiende que el progreso del municipio pasa necesariamente por el bienestar del campo. En tiempos donde la gestión pública suele medirse por anuncios grandilocuentes, este tipo de acciones recuerdan que el verdadero avance se construye con soluciones básicas, sostenidas y profundamente humanas.
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