Agroeconómica

Mangostino de Mariquita: la Denominación de Origen que fortalece el campo tolimense y protege su identidad productiva

La declaratoria de Denominación de Origen para el Mangostino de Mariquita no es solo un reconocimiento simbólico a la calidad de un fruto exótico cultivado en el norte del Tolima; representa un paso estratégico en la consolidación de un modelo de desarrollo rural basado en la identidad territorial, la protección jurídica y la competitividad. La decisión, otorgada por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) y anunciada por la superintendente Cielo Rusinque Urrego durante la II Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural en Cartagena de Indias, marca un hito para los productores de esta región.

El proceso, impulsado por la Cámara de Comercio de Honda, Guaduas y Norte del Tolima junto al Centro Regional de Productividad y Desarrollo Tecnológico del Tolima y el municipio de San Sebastián de Mariquita, cumplió con los lineamientos de la Decisión 486 de la Comunidad Andina, normativa que regula la protección de las denominaciones de origen en la región. Este respaldo legal certifica que las características diferenciadoras del fruto —su sabor, textura, dulzor y condiciones de cultivo— están directamente ligadas al entorno geográfico y al saber tradicional de los agricultores.

La protección cobija la producción en municipios como Armero-Guayabal, Falan, Palocabildo, Honda y Fresno, donde la combinación de clima cálido, suelos fértiles y altitudes específicas genera un producto con cualidades únicas. No se trata únicamente de una fruta tropical más en el mercado: el mangostino de esta zona adquiere un sello distintivo que lo diferencia frente a competidores nacionales e internacionales.

Desde una perspectiva económica, la Denominación de Origen funciona como una herramienta de blindaje jurídico contra usos indebidos del nombre y posibles imitaciones. Pero su alcance va más allá de la defensa legal. Esta certificación eleva el posicionamiento del producto en mercados especializados, mejora su valor agregado y abre puertas a exportaciones con mayor rentabilidad. En un contexto donde el agro colombiano enfrenta desafíos estructurales —informalidad, baja productividad y limitada transformación industrial—, este tipo de reconocimientos se convierte en un catalizador de oportunidades.

El Mangostino de Mariquita se suma así a una selecta lista de productos colombianos que cuentan con esta distinción, entre ellos el Café de Colombia, el Bocadillo Veleño, las Achiras del Huila y el Sombrero Aguadeño. Estos ejemplos demuestran que la protección de la identidad productiva no solo preserva tradiciones, sino que fortalece cadenas de valor completas y dinamiza economías locales.

El desafío ahora será garantizar que la declaratoria se traduzca en beneficios tangibles para los pequeños y medianos productores. La experiencia internacional demuestra que la Denominación de Origen es exitosa cuando existe articulación institucional, control de calidad permanente y estrategias claras de comercialización. De lo contrario, el sello corre el riesgo de convertirse en un reconocimiento sin impacto real en los ingresos rurales.

En definitiva, la inclusión del Mangostino de Mariquita en el registro de productos protegidos no solo celebra la excelencia de un fruto cultivado en el norte del Tolima; reafirma la importancia de vincular identidad, territorio y desarrollo. En un país donde el campo ha sido históricamente rezagado, cada avance que combine protección legal, competitividad y reconocimiento internacional constituye una señal de que el agro puede convertirse en un motor sostenible de crecimiento y equidad.

#CANAL CORDOBA

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba