Córdoba

Montería comienza a salir del agua: recuperación de vías marca el primer paso hacia la normalidad tras las inundaciones

Luego de semanas de angustia y pérdidas materiales, Montería empieza a mostrar señales concretas de recuperación. Más de dos kilómetros de calles que permanecían bajo el agua ya fueron intervenidos y recuperados como parte del plan conjunto liderado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y la administración municipal, tras las recientes inundaciones que golpearon con fuerza distintos sectores de la ciudad.

El barrio El Dorado, uno de los más afectados por el desbordamiento de las aguas, se convirtió en el epicentro de las labores de evacuación, limpieza y desinfección. Allí, donde hace pocos días el nivel del agua alcanzaba la altura del pecho, hoy comienzan a reaparecer las calles y a restablecerse la movilidad. El contraste es evidente: de la emergencia extrema a un proceso gradual de retorno a la normalidad.

Desde la zona intervenida, el director nacional de la UNGRD, Carlos Carrillo, destacó la articulación institucional que ha permitido acelerar los trabajos. La coordinación con la Alcaldía de Montería, la Defensa Civil y el Cuerpo de Bomberos, sumada al apoyo de maquinaria especializada, ha sido determinante para reducir los tiempos de respuesta en medio de una situación que aún no se supera por completo.

“El objetivo es uno solo: recuperar la ciudad”, afirmó el funcionario, subrayando que, aunque los avances son significativos, la emergencia continúa activa en zonas rurales y en otros municipios del departamento que también resultaron impactados por la temporada invernal.

Uno de los elementos clave en esta fase ha sido la incorporación de maquinaria anfibia, fundamental para intervenir áreas de difícil acceso donde los equipos tradicionales no pueden operar. Este refuerzo no solo amplía la cobertura de atención, sino que evidencia la necesidad de adaptar las estrategias de gestión del riesgo a fenómenos climáticos cada vez más intensos y frecuentes.

La intervención no se limita a retirar el agua. La limpieza y desinfección de las vías cumplen un papel esencial para prevenir brotes de enfermedades y garantizar condiciones mínimas de salubridad. En contextos de inundación, el riesgo sanitario es tan crítico como el daño estructural, por lo que la recuperación debe ser integral.

En El Dorado, los residentes reconocen el impacto positivo de las acciones adelantadas. Aunque todavía persisten sectores pendientes de intervención y muchas familias enfrentan pérdidas materiales significativas, la presencia institucional y el avance visible de las obras devuelven un sentimiento de esperanza. La posibilidad de regresar a viviendas limpias y calles transitables representa mucho más que infraestructura recuperada: simboliza estabilidad y seguridad.

Sin embargo, la emergencia deja lecciones que trascienden la coyuntura. La recurrencia de inundaciones plantea la necesidad de fortalecer obras de mitigación, actualizar planes de ordenamiento territorial y consolidar sistemas de alerta temprana. La gestión del riesgo no puede limitarse a la reacción; debe incluir prevención estructural y planificación urbana sostenible.

Mientras continúan las labores en zonas rurales y municipios afectados, el mensaje de las autoridades es claro: la recuperación será progresiva, pero sostenida. Montería empieza a salir del agua, y aunque el camino hacia la normalidad total aún es largo, los primeros resultados demuestran que la articulación institucional y la respuesta técnica pueden marcar la diferencia en medio de la adversidad climática.

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