Montería

Montería refuerza su frente de aseo: Plan Navidad busca contener el aumento de residuos en zonas críticas de la ciudad

Con la llegada de diciembre, Montería entra en su periodo de mayor actividad comercial, turística y social del año, y con ello reaparece un desafío recurrente: el incremento masivo de residuos en las principales vías, corredores comerciales y zonas de alta afluencia. En respuesta, la Alcaldía, en articulación con las empresas operadoras de aseo, puso en marcha el denominado “Plan Navidad”, una estrategia que combina refuerzo operativo, pedagogía ciudadana y aumento de frecuencias de barrido para evitar que la ciudad colapse bajo el peso de la basura durante la temporada festiva.

El plan no es una intervención improvisada. Según la administración, diciembre registra históricamente un incremento de residuos que supera el promedio mensual, impulsado por ventas informales, actividades familiares, eventos públicos y el aumento de visitantes. Las zonas más tensionadas —como el centro, los pasajes comerciales, los alrededores del mercado y sectores residenciales densamente poblados— suelen presentar puntos críticos de acumulación, lo que obliga a un reajuste en la logística operativa del aseo.

En este contexto, el “Plan Navidad” plantea, como eje central, el incremento del barrido manual y mecánico, la instalación de contenedores adicionales y el uso de un vehículo extra destinado exclusivamente a reforzar rutas con sobrecarga. Este tipo de medidas, aunque operativas, responden a un fenómeno más amplio: la presión que ejerce la actividad comercial informal y el consumo propio de las festividades sobre el sistema de aseo urbano.

Pero la iniciativa no se limita al despliegue de operarios y maquinaria. Un segundo componente, que la administración ha destacado como fundamental, es la cultura ciudadana. Empresas como Urbaser Montería han intensificado jornadas pedagógicas dirigidas a comerciantes, vendedores ambulantes y transeúntes, insistiendo en prácticas básicas que siguen siendo un reto para la ciudad: uso adecuado de recipientes, respeto por los horarios de recolección y manejo responsable de residuos en espacios abiertos.

Desde un análisis más amplio, la apuesta por la cultura ciudadana refleja un giro en la gestión pública latinoamericana, donde el mantenimiento del espacio público ya no se concibe solo desde lo operativo, sino desde la corresponsabilidad. Un sistema de aseo reforzado puede mitigar los efectos de la temporada, pero difícilmente puede sostenerse sin cambios en las prácticas de la población. Si bien estas campañas suelen enfrentar resistencia inicial, su continuidad podría convertirlas en un mecanismo clave para transformar hábitos.

Sin embargo, también existen desafíos que aún están sobre la mesa. Las aglomeraciones propias de diciembre, la expansión de actividades comerciales informales y la falta de sanciones efectivas para quienes incumplen normas de disposición podrían poner en riesgo la eficacia del plan. La experiencia de años anteriores deja claro que la sostenibilidad de estas estrategias depende tanto del despliegue institucional como de la capacidad de la ciudadanía para adaptarse a una dinámica más organizada y respetuosa del espacio común.

En medio de las luces, las compras y el movimiento festivo, el “Plan Navidad” se convierte así en una prueba para la ciudad: una oportunidad para medir la capacidad del sistema de aseo, la respuesta de la comunidad y la efectividad de la planificación pública en uno de los momentos de mayor exigencia. Montería, que cada diciembre se transforma en un centro de actividades vibrante, tendrá en las próximas semanas el reto de demostrar si puede equilibrar celebración con orden, y fiesta con responsabilidad.

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