Colombia

Petro afirma que el Ejército no ha ejecutado orden para romper diques en Córdoba y reabre debate ambiental

El presidente Gustavo Petro volvió a referirse a la crisis ambiental que atraviesa Córdoba y aseguró que una instrucción suya para romper diques y permitir la recuperación natural de antiguas ciénagas no ha sido ejecutada por el Ejército Nacional de Colombia. La declaración fue publicada a través de su cuenta en la red social X, en medio de la emergencia climática que mantiene amplias zonas del departamento bajo el agua.

El mandatario sostuvo que diversas estructuras construidas para contener o desviar el agua han alterado el flujo natural de los ríos y humedales, afectando el equilibrio hídrico de la región. Según su planteamiento, la desecación de ciénagas para convertirlas en tierras productivas generó un daño estructural en el ecosistema, cuyas consecuencias se evidencian hoy con mayor fuerza ante la intensidad de las lluvias.

En un mensaje que mezcla diagnóstico ambiental y advertencia territorial, Petro afirmó que varias haciendas ubicadas en zonas que históricamente fueron cuerpos de agua no podrán restablecerse, pues el agua estaría retomando los espacios que le pertenecían antes de las intervenciones humanas. La afirmación, de alto contenido simbólico y político, introduce un debate complejo: ¿hasta qué punto el ordenamiento territorial ignoró la vocación natural del suelo y contribuyó a la vulnerabilidad actual?

El jefe de Estado también propuso una reorganización territorial inspirada en el modelo hidráulico de los pueblos zenú y sinuano, sistemas ancestrales que integraban canales y elevaciones artificiales para convivir con el agua en lugar de confrontarla. La referencia revive la discusión sobre la necesidad de adoptar soluciones basadas en el conocimiento tradicional y en la restauración ecológica como respuesta a la crisis climática.

Desde una perspectiva periodística, las declaraciones del Presidente no solo exponen una tensión institucional —al señalar que su orden no ha sido ejecutada—, sino que profundizan la controversia sobre el manejo del territorio en Córdoba. El rompimiento de diques, por ejemplo, puede interpretarse como una medida de restauración ambiental, pero también genera inquietudes sobre el impacto inmediato en predios productivos y comunidades rurales.

El debate se sitúa en un punto neurálgico: la confrontación entre un modelo de desarrollo que priorizó la expansión agropecuaria sobre humedales y la urgencia de adaptarse a una realidad climática más extrema. Córdoba, atravesada por complejas dinámicas hídricas asociadas al río Sinú y sus ciénagas, enfrenta hoy las consecuencias acumuladas de décadas de intervención sin planificación integral.

Las palabras del mandatario reabren la discusión sobre quién debe asumir la ejecución de medidas ambientales en contextos de emergencia y cómo articular decisiones técnicas con realidades sociales y productivas. Mientras miles de familias siguen afectadas por inundaciones, el país observa cómo el debate trasciende la coyuntura y se convierte en una reflexión estructural sobre el uso de la tierra, la autoridad institucional y el equilibrio entre producción y sostenibilidad.

En definitiva, la controversia no es solo sobre diques o ciénagas, sino sobre el modelo de territorio que se quiere consolidar: uno que continúe disputándole espacio al agua o uno que, como plantea el Presidente, aprenda a reorganizarse en función de ella.

#CANAL CORDOBA

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