Colombia

Río de Oro vuelve a sangrar: ataque armado contra estación de Policía deja un subintendente muerto y revive el temor en el sur del Cesar

La violencia volvió a irrumpir con fuerza en el municipio de Río de Oro, donde un ataque armado contra la estación de Policía dejó como saldo la muerte del subintendente Jorge Luis Taborda Chamorro, de 36 años, en un hecho que las autoridades atribuyen preliminarmente a presuntos integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN). El episodio no solo enluta a la institución y a una familia cesarense, sino que vuelve a encender las alarmas sobre el deterioro del orden público en el sur del departamento.

De acuerdo con información preliminar entregada por fuentes oficiales, los atacantes se habrían ubicado en una zona residencial, específicamente detrás de viviendas del barrio Los Cristales, desde donde dispararon ráfagas con armamento de largo alcance contra la sede policial. La elección del lugar —en medio de casas habitadas— evidencia una estrategia que pone en riesgo directo a la población civil y convierte a los vecinos en escudos involuntarios de una confrontación armada.

El intercambio de disparos se prolongó por varios minutos y generó escenas de pánico entre los habitantes del sector, quienes buscaron refugio en medio del estruendo de las detonaciones. Comerciantes cerraron sus puertas y familias enteras se resguardaron bajo camas o en habitaciones interiores, mientras la incertidumbre se apoderaba de la noche.

En medio del hostigamiento, el subintendente Taborda Chamorro resultó gravemente herido. Con apoyo de la comunidad fue trasladado de urgencia al centro asistencial local, en un esfuerzo desesperado por salvarle la vida. Sin embargo, cuando se disponían a remitirlo al Hospital Emiro Quintero Cañizares para una atención de mayor complejidad, nuevos disparos contra la estación obligaron a frenar el traslado. Minutos después se confirmó su fallecimiento debido a la gravedad de las heridas.

El uniformado, natural de Bosconia, llevaba varios años de servicio en la institución. Su muerte representa un golpe sensible para la Policía y se suma a una cadena de ataques que, en los últimos meses, han reconfigurado el panorama de seguridad en distintas zonas del país.

Las autoridades desplegaron operativos en el casco urbano y en áreas rurales cercanas para dar con los responsables. Aunque la autoría se atribuye preliminarmente al ELN, se espera un pronunciamiento oficial con mayores detalles tras el avance de las investigaciones. El señalamiento revive el debate sobre la presencia y capacidad operativa de grupos armados ilegales en corredores estratégicos del Cesar, territorio históricamente afectado por dinámicas del conflicto.

Más allá del impacto inmediato, el ataque deja preguntas de fondo: ¿qué tan expuestas están las estaciones de Policía en municipios intermedios?, ¿existen suficientes medidas de protección para los uniformados y la comunidad?, ¿cómo evitar que barrios residenciales se conviertan en trincheras improvisadas? La utilización de zonas pobladas como plataforma de ataque no solo incrementa el riesgo de víctimas colaterales, sino que erosiona la confianza ciudadana en la estabilidad del entorno.

El hecho en Río de Oro se inscribe en un contexto complejo para el país, donde persisten tensiones armadas en varias regiones pese a los esfuerzos institucionales por contenerlas. En el sur del Cesar, comerciantes, líderes sociales y habitantes han reiterado su preocupación por la reaparición de acciones violentas que alteran la cotidianidad y frenan el desarrollo económico.

Mientras avanzan las investigaciones, la muerte del subintendente Taborda se convierte en símbolo del costo humano que sigue dejando el conflicto. La comunidad, aún conmocionada, reclama respuestas y garantías para que episodios como este no se repitan. El desafío para el Estado no solo será capturar a los responsables, sino recuperar la sensación de seguridad en un municipio que hoy despierta marcado por el eco de las balas.

#CANAL CORDOBA

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