Colombia

Último adiós a una leyenda: El Capitolio Nacional despidió a Totó la Momposina al ritmo de tambores y cumbia

El Salón Elíptico del Capitolio Nacional en Bogotá se transformó en un escenario de profunda emotividad y homenaje cultural, donde familiares, artistas, autoridades y ciudadanos se reunieron para dar el último adiós a Sonia Bazanta Vides, universalmente conocida como Totó la Momposina.
La máxima exponente de la música tradicional del Caribe colombiano falleció a los 85 años de edad en México, y sus restos fueron trasladados a la capital de la República para recibir honores de Estado en cámara ardiente.
Un homenaje marcado por el folclor y la tradición
Rompiendo con el silencio habitual de los recintos legislativos, la ceremonia estuvo impregnada de música, colores y danzas. Los tradicionales ‘Tambores de Totó’, junto a diversos músicos e invitados especiales, interpretaron himnos icónicos del repertorio nacional que la cantautora inmortalizó a lo largo de más de seis décadas de trayectoria.
Los ritmos de la despedida: Canciones emblemáticas como Yo me llamo cumbia, El pescador y Aguacero de mayo resonaron con fuerza mientras los asistentes, vistiendo de blanco a petición de sus allegados, aplaudían y bailaban alrededor de su féretro.
Reconocimiento estatal: En el marco de las honras fúnebres, el Gobierno Nacional decretó tres días de duelo nacional y se anunció la condecoración póstuma de la artista con la Cruz de Boyacá, reconociendo su invaluable papel como embajadora cultural de las raíces afroindígenas de la nación.
El legado de la cantautora
«Su enseñanza más grande es sobre el sentido de la identidad, del orgullo de ser colombianos», destacaron sus familiares directos durante las intervenciones en el Congreso.
Totó la Momposina no solo llevó los sonidos del bullerengue, la cumbia y el mapalé a los escenarios internacionales más importantes —incluida la histórica premiación del Nobel de Gabriel García Márquez en Estocolmo en 1982—, sino que dedicó su vida a la investigación, preservación y dignificación del folclor campesino de los pueblos del río Magdalena.
Tras el homenaje público en Bogotá, se contempla la realización de un acto privado en el municipio de Mompox (Bolívar), donde descansará la memoria de una de las voces más trascendentales en la historia de la música colombiana.

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