Entre la tradición y la ciencia: lo que revelan las lluvias y el reto de predecir el clima en Colombia

El inicio de un nuevo año en Colombia suele venir acompañado no solo de expectativas, sino también de interrogantes sobre el comportamiento del clima. En medio de ese panorama, resurgen con fuerza las llamadas cabañuelas, una tradición popular que intenta predecir cómo será el tiempo durante los meses siguientes a partir de la observación de los primeros días de enero. Sin embargo, frente a esta práctica ancestral se levanta la voz de la ciencia, representada por el Ideam, que advierte que el clima actual exige análisis técnicos más profundos y menos interpretaciones empíricas.
Las lluvias registradas en distintas regiones del país durante los últimos días han reavivado el debate. Para muchos campesinos y habitantes de zonas rurales, estas precipitaciones confirman lo que las cabañuelas han anunciado por generaciones: un año marcado por la inestabilidad climática. No obstante, los expertos señalan que el comportamiento del clima ya no responde a patrones tan predecibles como antes, debido a factores como el cambio climático, el calentamiento global y la alteración de los ciclos naturales.
El Ideam, basándose en modelos meteorológicos, imágenes satelitales y datos atmosféricos, ha advertido que algunas regiones del país podrían experimentar lluvias dentro de rangos normales, mientras que otras enfrentarían periodos más intensos o irregulares. Estas proyecciones no solo buscan informar, sino también prevenir emergencias como inundaciones, deslizamientos o afectaciones al sector agrícola, que suele ser el más golpeado cuando el clima se comporta de manera extrema.
Aquí es donde surge el contraste: mientras las cabañuelas representan una herencia cultural valiosa, construida a partir de la observación empírica y transmitida de generación en generación, la ciencia ofrece herramientas más precisas para la toma de decisiones. Sin embargo, el conflicto no está en elegir una sobre la otra, sino en comprender que el contexto actual exige mayor rigor técnico para enfrentar fenómenos cada vez más impredecibles.
El problema radica en que muchas comunidades aún dependen exclusivamente de métodos tradicionales para planificar sus cosechas, lo que puede generar pérdidas económicas cuando las lluvias no se comportan como se esperaba. Por eso, el reto del Estado no solo está en emitir pronósticos, sino en lograr que la información llegue de manera clara, oportuna y comprensible a la población, especialmente en zonas rurales.
En definitiva, las lluvias recientes y los pronósticos del Ideam vuelven a poner sobre la mesa una realidad innegable: el clima en Colombia está cambiando y exige una lectura más responsable. Las cabañuelas seguirán siendo parte de la identidad cultural del país, pero el futuro demanda decisiones basadas en la ciencia, la prevención y la planificación. Solo así se podrá reducir el impacto de los fenómenos climáticos y proteger a las comunidades más vulnerables.
#CANAL CORDOBA



