Agroeconómica

REBOTE EN EL PLATO: Consumo de carne de res en Colombia alcanza los 18,4 kg por persona

Tras varios años de vacas flacas para el bolsillo de los consumidores, la carne de res está recuperando su protagonismo en la mesa de los colombianos. Según el más reciente balance de Fedegán, el consumo per cápita ha registrado un incremento sostenido, situándose en 18,4 kg por habitante al cierre del último ciclo, lo que representa una recuperación frente a los mínimos históricos de 2022.
Este repunte es visto con optimismo por el sector ganadero, aunque llega acompañado de una paradoja económica: a mayor demanda interna, mayor presión sobre los precios en las carnicerías de barrio.
1. La escala del consumo: Del bajón a la recuperación
El comportamiento del consumo de carne de res en el país ha mostrado una curva de «V» en el último lustro. Mientras que en 2022 el consumo cayó a niveles críticos de 16,4 kg, la dinámica de 2025 y lo corrido de 2026 marca un retorno a las preferencias tradicionales

2. ¿Por qué estamos comiendo más carne?
Analistas de mercado señalan que este fenómeno responde a una mezcla de factores internos:
Ingreso Nominal: Un aumento en el ingreso disponible de los hogares durante el último año ha permitido que las familias vuelvan a incluir cortes de res en su canasta básica, desplazando en algunos casos proteínas que habían ganado terreno.
Sacrificio al alza: El sacrificio formal de ganado creció cerca de un 7% el año pasado, lo que indica que la oferta se está volcando a satisfacer la demanda doméstica antes que los mercados externos.
Preferencia Cultural: A pesar de la fuerte competencia del pollo (que lidera con +37 kg) y el cerdo (+15 kg), la carne de res sigue siendo la proteína aspiracional por excelencia en la dieta colombiana.
3. El efecto «Bolsillo»: Precios al alza
No todo es celebración. El aumento del consumo ha disparado las alertas de inflación. El DANE reportó que, en lo que va de 2026, la carne de res es uno de los productos que más ha presionado el costo de vida, con una inflación anual que ronda el 11,7%, casi el doble del índice general.
«La gente quiere comer carne y está dispuesta a pagar un poco más, pero esa presión sobre la oferta está haciendo que el ‘corrientazo’ y las compras de hogar se encarezcan significativamente,» explicó un analista económico de Fenalce.

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