Agroeconómica

Alerta en el campo: Dependencia de insumos importados amenaza la rentabilidad

​A pesar del buen desempeño exportador, el sector agropecuario colombiano inicia el 2026 bajo una sombra de incertidumbre. La persistente dependencia de materias primas extranjeras y la volatilidad de los precios internacionales están poniendo en jaque los márgenes de ganancia de los productores locales.

El desafío de los granos y el trigo

​La preocupación se centra en la vulnerabilidad ante los mercados externos. Colombia sigue importando la gran mayoría de los granos necesarios para la elaboración de alimentos balanceados, lo que deja a sectores clave —como el avícola y el porcícola— a merced de los vaivenes del dólar y de las crisis logísticas globales.

  • Trigo en la mira: El precio internacional del trigo ha mostrado una alta volatilidad a inicios de año. Esto impacta directamente no solo a la industria panificadora, sino también a la cadena de producción de derivados esenciales.
  • Insumos por las nubes: Fertilizantes y otros agroquímicos mantienen costos elevados, lo que eleva el costo por hectárea sembrada y, en última instancia, presiona el precio final que paga el consumidor.

Crisis en la rentabilidad avícola

​La paradoja es evidente: mientras se celebran hitos como la apertura del mercado en Bahamas, los productores internos denuncian una crisis de rentabilidad. El aumento en los costos de alimentación (maíz y soya importados) contrasta con precios de venta que, en ocasiones, no cubren los gastos de operación.

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