Agroeconómica

Precio interno del café cae a $2,05 millones por carga y toca su nivel más bajo en 17 meses

El mercado cafetero colombiano vuelve a encender las alertas. La carga de 125 kilogramos de pergamino seco se está pagando a $2.058.000, el nivel más bajo registrado en casi dos años, según cifras divulgadas por la Federación Nacional de Cafeteros. No se observaba un precio similar desde el 5 de septiembre de 2024, cuando la carga se ubicó en $2,016 millones. La caída, más allá de la cifra puntual, refleja un entorno internacional y cambiario que empieza a golpear con fuerza los ingresos de miles de productores.

El precio interno del café se determina a partir del cierre del contrato C en la Bolsa de Nueva York, que recientemente se situó en US$2,78 por libra, más la prima diferencial que reconoce la calidad del grano colombiano. Aunque este mecanismo busca mantener la competitividad y transparencia en la formación del precio, los factores externos están incidiendo de manera directa en el bolsillo del cafetero.

Uno de los elementos centrales en esta coyuntura es la fuerte revaluación del peso colombiano. El gerente general de la Federación, Germán Bahamón, explicó que la apreciación de la moneda le resta al productor más de $500.000 por carga frente a la tasa de cambio registrada el año anterior. En un sector altamente dependiente de las exportaciones, cada movimiento del dólar tiene efectos inmediatos en la rentabilidad del cultivo.

A esto se suma un contexto internacional menos tensionado en términos de oferta. La mayor producción de Brasil —principal productor mundial— y las lluvias registradas a finales del año pasado y comienzos del actual han contribuido a aliviar las presiones sobre el mercado global, generando una tendencia a la baja en los precios. El resultado es un ajuste que impacta directamente al eslabón primario de la cadena productiva.

El sistema de liquidación interna muestra además diferencias según el factor de rendimiento (FR). En un FR 94, el productor recibe aproximadamente $1.976.400 por el componente de excelso y $81.600 por pasilla, completando el valor total de la carga. En factores más bajos, como FR 88, el pago puede superar los $2,13 millones, mientras que en un factor superior de 100 el ingreso desciende a menos de $2 millones. Estas variaciones técnicas evidencian cómo la calidad y eficiencia del proceso influyen en el ingreso final, aunque no compensan completamente las presiones macroeconómicas actuales.

En las distintas sucursales de Almacafé, ciudades tradicionalmente cafeteras como Armenia, Manizales, Pereira, Bogotá y Medellín registran valores cercanos a los $2,05 millones, mientras que Cúcuta presenta el precio más bajo reportado, con $2.056.375 por carga. La relativa homogeneidad regional confirma que la caída responde a factores estructurales del mercado y no a condiciones locales aisladas.

El panorama plantea un desafío complejo para el sector. Si bien el precio actual no representa un desplome histórico, sí marca una tendencia que preocupa por su coincidencia con mayores costos de producción y la volatilidad cambiaria. Para los caficultores, especialmente los pequeños productores que dependen de cada cosecha para sostener sus finanzas familiares, la reducción en el precio puede traducirse en menor capacidad de inversión, mantenimiento de cultivos y contratación de mano de obra.

En este contexto, el debate no solo gira en torno a la cifra puntual de $2,05 millones por carga, sino a la sostenibilidad del modelo productivo frente a un mercado global cada vez más dinámico y a un entorno cambiario que, paradójicamente, castiga a quienes exportan. El café, símbolo económico y cultural del país, vuelve a enfrentar una coyuntura que exige equilibrio entre competitividad internacional y protección al ingreso rural.

#CANAL CORDOBA

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